CARTAS AL DIRECTOR
Sobre pensiones

Señor director:
Después de un cordial saludo y felicitarlo por la forma en que dirige este medio de comunicación, del cual soy un viejo suscriptor, apelo a su generosidad para que inserte en el diario una inquietud con el título “Nadie habla ni escribe de nosotros”.

Soy, y así somos muchos, un envejeciente a la espera de una respuesta a la pensión obligada que me corresponde y que solicité por intermedio del Instituto Dominicano de Seguros Sociales, en fecha cuatro de marzo del año 2002.

Mi caso se suma al de otros, con más tiempo que yo, que esperamos recibir las pensiones a que tenemos derecho.

Gobiernos vienen y gobiernos pasan sin que nadie se preocupe de nosotros, mientras vemos impotentes cómo a otras personas, sin la edad requerida ni haber cumplido el tiempo de labor en la administración pública, se les otorgan inmerecidas jugosas pensiones.

Por eso, casi humillado, apelo a un espacio en ese periódico para reclamar algo que es mío, porque yo pagué y trabajé para recibir lo que hoy me niegan a mí y a muchos dominicanos. No somos políticos, nada les pedimos a ellos, pero que ellos no nos quiten lo que es nuestro.

Resulta preocupante y doloroso que el IDSS, a pesar de ser una de las instituciones más ricas del país, pero mal administrada, con frecuencia no tiene dinero ni para pagar a sus empleados, algunos muy buenos.

Los asegurados somos del IDSS y por tanto queremos recibir las pensiones a través de esa institución, que es parte de nuestra familia, y no de la Secretaría de Estado de Finanzas.

No queremos concluir la exposición sin expresar mi desconfianza por el nuevo sistema de seguridad social, y reclamar la reapertura del Banco de los Trabajadores.

Mi solicitud de pensión fue depositada 4-3-2002 y tiene el número 74636.

Deseando contar con su aprobación para la publicación de mi inquietud, se despide, José Van Eiken