CARTAS AL DIRECTOR
Futuro de la Policía

Señor director:
J. Edgar Hoover fundó y solidificó la organización más efectiva a nivel mundial contra el crimen en los Estados Unidos de América, el FBI. El cual se construyó a través de una campaña apoyada por el gobierno para que jóvenes egresados de las mejores universidades de ese país, se entrenarán y formarán parte del organismo. Los mejores recursos humanos se aventura a formar parte de la lucha contra la delincuencia si se les dota de los factores adecuados. ¿Cómo se llevó acabo esta labro de reclutamiento? Se dotó de un aura de honor y sacrificio el servicio en el FBI, esto se acompañó con planes de vida a nivel de salarios y seguridad que llevó a lo mejor de la juventud de ese país a integrarse a los “federales”. Fue tan eficiente la labor de construcción de este organismo que su poder llegó a desbordar a los dirigentes del mismo, pero en general el balance del FBI para la historia de los Estados Unidos ha sido favorable. Me aventuro a imaginar a nuestros profesionales egresados de nuestras universidades públicas y privadas, integrándose con honor y seguridad a una política diferente.

El debate sobre los cambios que debe tomar nuestra fuerza del orden, ocupa el tiempo de diversos sectores de la vida nacional. Están los abanderados de la legalidad y los grupos de defensa a los derechos humanos por un lado y en el otro extremo están los que claman por la necesidad de la seguridad ciudadana sin importar el costo. Los últimos además de las preocupaciones propias del auge de las fechorías, argumentan razones económicas para el país al momento de mantener y mejorar su imagen de seguridad para inversionistas y posibles visitantes turísticos.

En medio de estas opiniones hay una serie de realidades que no pueden ser ignoradas. La seguridad ciudadana es uno de los fundamentos principales para el funcionamiento de un Estado y su garantía es una de sus primeras funciones. La estructura de nuestra economía, amérita de una protección rígida de su paz social. Y al mismo tiempo la condición de Estado de Derecho a la que aspiramos, nos exige una protección del debido proceso.

¿Cómo podemos conciliar estos intereses que aparentan ser contradictorios? Primero que nada debemos admitir que el crimen es hijo de la pobreza. Y por lo tanto aunque ningún país ha podido eliminar el crimen, el castigo rígido del mismo posee calidad moral sólo cuando a los que incurren en el desvío social se les han brindado las condiciones para que pudiesen haber elegido un camino digno, como son por ejemplo: la alimentación, la educación y posteriormente el empleo y un sistema de seguridad social. En ausencia de esto, nuestros políticas, serán vencidos. No hemos sido sobrecogidos, todavía, debido a que en este país nuestras fuerzas del orden siempre han sido efectivas, en detrimento de los procesos democráticos. Razón por la cual debemos cuidarnos de que con una democratización de nuestros procesos persecutorios, no perdamos eso que la historia nos ha dado en nuestra frágil, pero existente paz social.

A modo de conclusión deseo recordar que el ser humano ha demostrado a través de su historia que luchara sin cuartel por su mejoría, y pretender que los dominicanos marginados van a aceptar su paupérrima situación de brazos cruzados, en una sociedad insensible donde la represión deje de existir en el marco de reformas democráticas, es simplemente una conclusión simplista llena de una peligrosa hipocresía.

Atentamente,
Eduardo Sanz Lovatón