CARTAS AL DIRECTOR
Voluntad y educación

Señor director:
Ya hemos expuesto algunos aspectos relacionados con la voluntad. Hemos de agregar de inmediato que la voluntad va íntimamente ligada con la personalidad total del sujeto. Hemos también de adelantar que el concepto de personalidad es materia de gran extensión.

La personalidad es un complejo formado por múltiples rasgos, intelectuales, afectivos, voluntarios e incluso físico. Dada la extensión de los rasgos, se mezclan con aspectos orgánicos y afectivos tal como ocurre con los instintos y las pasiones.

Los conflictos suponen siempre un choque entre dos o más rasgos e elementos, y la decisión es lo que pone fin al conflicto. Cuando hay decisión el sujeto se adhiere a uno de esos elementos o a un grupo de ellos, y sacrifica otros.

Se ha manifestado, que los actos voluntarios que un individuo lleva a cabo en su vida revelan la clase de persona que es. Cuando el individuo se deja llevar de elementos poco significativos y cede ante ellos a través de un acto voluntario porque “le da la gana”, está revelando que es un haragán y de poca solidez moral. En tanto aquel que se impone con férrea voluntad u vence tentaciones, indica que posee honor y rige su vida por principios superiores.

Para entender lo que pretendemos significar, debemos dar participación a otro renglón de importancia, a un aspecto que incide en el rumbo que toma la voluntad y el uso que hacemos de la misma, es: la educación.

Todo ser humano vive consciente e inconscientemente, en función de una escala de valores. Se ha de conocer a un hombre y por extensión a una sociedad, cuando se sabe cuáles son las cosas que consideran valiosas. En cualquier conflicto, entre el honor y la satisfacción de un placer material, por lo general triunfa la última. Por lo que diríamos que el conflicto no llega a plantearse.

Las personas que se han hecho de un carácter enérgico, que han adoptado principios superiores de vida, que tienen ideales de conducta y suficiente fuerza de voluntad para vivir acorde con ellos, es sin lugar a dudas un verdadero hombre.

Lo característico del hombre es ser una criatura racional, en donde los conflictos cuando hacen su aparición, logren ser inhibidos, en donde las tendencias biológicas también puedan ser contenidas para actuar según normas y principios aceptados por la razón, entonces podremos decir que el hombre actúa en función de verdadero sentido.

El verdadero sentido de la educación es la de transformar los impulsos del sujeto por una acción reflexiva. La capacidad de frenar los impulsos se llama control, y en el control funciona la voluntad con el espíritu crítico de la inteligencia canalizada por la educación.

El papel de la educación es de gran importancia. Si desde los primeros pasos en la vida del sujeto se le enseña a vivir en función de principios superiores de conducta, y a no dejarse llevar como si fuera un muñeco por los apetitos y tendencias inferiores, el hábito de cumplir con el deber llegará a ser en él su segunda naturaleza.


Atentamente,