Cartas 
Casa abierta sin apoyo

Señor director:
Desde principio de este año que casi termina, Casa Abierta ha declarado por todos los medios a su alcance la extrema situación de precariedad financiera que le afecta. Los medios de comunicación, prensa escrita, radio y TV, se han abanderado de la causa de Casa Abierta, clamando por una intervención del gobierno dominicano, para impedir que desaparezca la más antigua institución nacional especializada en la prevención de drogas.

Hemos realizado una verdadera peregrinación de despacho en despacho oficiales, buscando ese apoyo que se le adeuda a Casa Abierta y la sociedad dominicana. Hemos contado con el apoyo de personalidades del propio gobierno que en nuestro nombre han realizado gestiones, incluso ante el señor Presidente de la República. Pero todo ha sido en vano. Casa Abierta, a juzgar por los resultados de las tantas gestiones realizadas, no le importa a quienes toman decisiones.

A la fecha no hemos conseguido ningún apoyo estatal, por lo que cada día se agrava más la situación. En nuestro personal, un grupo de profesionales comprometidos con el trabajo institucional más allá de los contratos laborales, y generalmente muy motivado, se empieza a notar la frustración, el desaliento, la desesperanza.

Esta actitud de total indolencia ante la crisis de Casa Abierta nos afirma en nuestro pensar que este tema de las drogas, en realidad no le importa a los políticos dominicanos. Y de que estamos solos frente a una gran amenaza que no he visto así por los que toman decisiones, aparentemente muy ocupados en “sus grandes temas”. Es una evidencia más de que la clase política dominicana continúa sin inmutarse, frente a un problema que en su miopía solo alcanzan a ver con los ojos de los años 50.

Es de esta anquilosada perspectiva que se repiten estereotipos respecto a las personas con problemas de dependencia de drogas, y se anuncian acciones aisladas bautizadas como “programas”. Se habla de “tolerancia cero”, “manos duras”, y demás alardes de fuerzas.

Recientemente el director ejecutivo de la Oficina contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas, Antonio María Costa, ha planteado que “si no se reduce la provisión, demanda y tráfico de drogas en un país, habrá que atribuirlo a que esas naciones no han tomado en serio el problema de las drogas y que aplican políticas inadecuadas”. Su conclusión es que “muchos países tienen el problema de drogas que se merecen”.

Estas afirmaciones tienen especial sentido en la República Dominicana, donde para la clase dirigente las drogas son un problema de delincuencia y por lo tanto un problema de policía y punto. Una equivocación doble, pues el problema de las drogas no es en lo fundamental un problema de delincuencia, pero aunque lo fuera, no es solo un problema de policía.

Siempre hemos planteado que el problema de las drogas es un tema de salud pública antes de que cualquier otra cosa. Pero en nuestro país, el problema de las drogas y sus consecuencias para la salud de las personas, sigue siendo ciertamente un tema futurista. No se invierten recursos en la atención sanitaria a las personas con problemas de dependencias de las drogas, pero tampoco lo hacen para la prevención.

Agradecemos el gran apoyo que hemos recibido de todos los medios de comunicación y comunicadores en sentido general, así como de aquellas personalidades que han hecho suya la causa de Casa Abierta. Confiamos que el futuro nos ha de guardar mayores motivos de alegría que los resultados obtenidos en esta ocasión.

 

Atentamente,
Juan Radhamés de la Rosa Hidalgo
Director Ejecutivo