Cartas 
Elección de jueces

Señor director:
Ante la queja del presidente de la Suprema Corte de Justicia, otros jueces y demás personalidades, contra algunos jueces y fiscales, van estas como un aporte de un humilde ciudadano.

Vivimos en un mundo de sociedad en donde todos necesitamos la cooperación de otros para poder cumplir bien nuestras obligaciones. Dejemos esto aquí y lo explicaré al final.

Por ejemplo, Fouguier Tinville, el feroz fiscal del sanguinario Comité de Salud Pública durante el reinado del terror en Francia, se complacía en presencia de ejecución del noble, del viejo, del valiente, del joven y de la hermosa; le entristecía la absolución de un reo, y le alegraba su condena. El suplicio de sus infortunadas víctimas era para él reposo de las fatigas del oficio, y exclamaba al presenciarlo: “Este espectáculo me divierte”.

Desgraciadamente los anormales como Fouguier Tinville, abundan más de lo que nos agrada comprobar. Hasta causa verdadero espanto ver el número de los que, al encontrarse en circunstancias favorables para ellos, ofrecen como él, manifestaciones de sadismo o sea de hallar placer en los sufrimientos ajenos y lo peor es que no podemos estar seguros de que la educación, tal como se ha practicado hasta aquí, es decir, la simple tarea de inculcar conocimientos e instrucción, sea un medio eficaz para corregir un estado de cosas tal. En efecto, muchos de los más crueles criminales juveniles de nuestra época han estudiado en las mejores escuelas y seguido cursos superiores.

Del libro La Clave de la Felicidad y la Salud Mental, autor Marcelo Fayard, Ediciones Interamericanas, México, D.F.- San José C.R., Panamá, Caracas, Bogotá, Guatemala, San Juan, P.R., en la página 23, cuyo autor hace referencia Menden, La Alegría de Vivir, Pag. 39.

Recordemos que en los Estados Unidos se han dado casos de gentes que han pasado más de 20 años presos por hechos que luego se ha probado no han cometido. Para tales fines, ¿por qué no aparecen aquí quienes formen un comité de hombres y mujeres capaces de investigar las cosas dudosas y dar a la opinión pública sus resultados? Le estamos haciendo un daño mayúsculo a la patria ante las naciones hermanas, vendiéndoles la idea de que todos los jueces son corruptos.

Paso a las explicaciones que prometí sobre la vida en sociedad. Ejemplos: Al que se le ensucia una mano, tiene que buscar agua y jabón, pero sin la ayuda de la otra mano no se puede hacer nada; si se quebranta un miembro de la familia, todos hacen gestiones para ir al médico; si la casa se agrieta, buscamos al ingeniero o constructor para resolver el problema; si el auto tiene un fallo, se busca el técnico de confianza.

¿Por qué no se auxilian de psicólogos antes de nombrar jueces para que éstos recomienden los que tengan condiciones humanas y el valor necesario para ser un juez? Créalo usted o no estimado lector, a muchos les causa temor ver en la sala de audiencia a elementos que son capaces de cualquier crueldad si un fallo no les place. Los jueces no gozan de la protección de los años aquellos en que el “jefe del país” tenía un dominio sobre todo. Nadie quiere respetar a las autoridades, los jueces y fiscales tienen la necesidad de sentir que tanto ellos como sus familiares, gozan de la protección del pueblo. Ellos son únicamente servidores públicos, ni amigos ni enemigos de nadie.

Que me perdonen decirles a todos los que han hecho comentarios contra tales servidores, que ustedes están cometiendo un grave error, pues con eso vende la idea de que el pueblo es más corrupto de lo que es. Búsquenle solución en forma privada y luego den el paso de lugar.

Gregorio (Bolín) Rodríguez