Cartas 
Reforma constitucional

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Señor director:
Los partidos políticos tienen la oportunidad histórica de discutir y consensuar una reforma constitucional que eleve el fortalecimiento y la calidad de las instituciones soporte de una nación democrática.

Y el escenario apropiado ha sido creado por el presidente Leonel Fernández cuando la semana pasada inició el diálogo con los partidos políticos para buscar un consenso respecto a una reforma a la Constitución que modifique las relaciones que las diferentes instancias del Estado sostienen con la sociedad.

Esta iniciativa del Presidente luce dirigirse a ampliar la visión del liderazgo político sobre la forma de enfrentar los retos que tiene el país en el contexto de los cambios que nos impone el dinámico mundo de hoy.

Lo cierto es que el liderazgo eficaz, en un mundo que cambia incesantemente, se sustenta en la necesidad de dialogar y concertar, construir y comunicar propuestas cimentadas en las expectativas y el optimismo de la sociedad.

Desde esa perspectiva, los partidos que fueron al llamado del jefe de Estado, pese a la diversidad de criterios, deben pensar, como buenos dominicanos, en la modernización y el fortalecimiento de las instituciones que sirven de soporte a los planes de desarrollo de República Dominicana.

De ahí que al país le urge, para no quedarnos atrás en este exigente y competitivo siglo XXI, que el Gobierno, el liderazgo político con representación congresional y los reconocidos juristas seleccionados asuman el estudio de la reforma constitucional con miras a construir las aspiraciones y el porvenir de la RD.

Esto sin que las diferencias de métodos, sea este de Consulta Popular o Asamblea Constituyente, dañe el proceso de diálogo ya iniciado por el presidente Fernández y las fuerzas políticas que acudieron al llamado. Lo esencial es el contenido de la reforma, no el procedimiento para alcanzarla.

El asunto es que la RD necesita un Estado con la capacidad política e institucional que garantice la cohesión, la equidad y la prosperidad individual y colectiva de los dominicanos.

Un Estado dotado de una Constitución moderna, que responda a las exigencias y los cambios que se suscitan en los diferentes escenarios internacionales.

Por esas razones, los líderes de las naciones que han alcanzado el desarrollo, dieron los pasos necesarios en términos de consensuar las agendas de Estado que colocarían a sus países en el tren de la competitividad, el bienestar y el progreso de sus habitantes.

Atentamente,
José Reyes Martínez