Cartas
El Cabildo y Font Bernard

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Señor director:
En el año 1920 en el mes de marzo, específicamente el día 4, nació en la ciudad de Santo Domingo el niño Ramón Alberto Font Bernard, hijo del señor Alberto Font Bernard, en el seno de una familia acomodada. El señor Alberto Font, mejor conocido como el “Tribuno” por su atributo de buen orador, es de las personas que ayudan a asumir al poder al Generalísimo Rafael Leonidas Trujillo Molina.

El señor Alberto Font Bernard fallece cuando apenas Ramón Alberto Font Bernard tenía 20 años de edad. Ramón asumió varios cargos públicos: desde inspector en la Secretaría de Trabajo, donde a la edad de 27 años fue enviado a la O.I.T. como representante del país en Suiza, Ginebra. A la muerte del Generalísimo Trujillo Molina es invitado por el doctor Joaquín Balaguer, y éste forma parte del gobierno de los doce años, asumiendo varios cargos como Sub-secretario de la Presidencia, director de Radio Televisión Dominicana.

El entonces presidente Balaguer y mi tío Ramón Font Bernard, al paso del tiempo concentraron y afirmaron una amistad que fue inquebrantable. Así al paso del tiempo llegada las elecciones del año 1986 éste ocupa la posición de presidente de la Sala Capitular (Ayuntamiento del D.N.) por espacio de un año.

El paso inexorable del tiempo y la dialéctica de la vida transfieren hacia otra forma de existencia a este ejemplo de aquellos dominicanos que detrás de cargos burocráticos, día a día dejan parte de su existencia por el país.

Agradecemos los gestos de condolencia del Presidente de la República, en representación del Poder Ejecutivo. Sin embargo, el Ayuntamiento del Distrito Nacional ni un regidor, y mucho menos el propio síndico, o como dicen el Alcalde de la Primera de América, no realizaran los actos de estilo, ni esa triste resolución de la Sala Capitular rindiendo los homenajes tradicionales a uno de sus dignos presidentes.

Ramón Alberto Font-Bernard fallece el pasado seis de noviembre del 2006, día de nuestra Constitución, como los grandes de la historia que escogen el día para partir del mundo de los morales, pero aún así como los personajes que han marcado la historia que al momento de su encuentro con el Todopoderoso están solos, y más aún con los hechos realizados por éstos, es la manera que te retribuyen tus méritos. Gracias señor alcalde y regidores de la Sala Capitular. Somos dadivosos cuando necesitamos los votos, pero inmisericordes cuando tenemos que retribuir honores a quien honor merece.

Nuestra Constitución es clara cuando formula los requerimientos para cargos electivos y las violaciones a estas que contrae; a su vez también expresa claridad con relación al fallecimiento de uno de sus funcionarios o miembros de ciertas instituciones. Es penoso el desconocimiento de estos mandatos institucionales por parte del Ayuntamiento del Distrito Nacional, que dignamente el señor Font-Bernard presidió. Que se guarden los fondos que podrían gastar en cumplir con el protocolo de estilo y que lo destinen a obras de bien social, ese era el deseo de mi amado pariente.

Atentamente,

Alberto E. Font-Bernard