Casillas encara el último repecho de una complicada temporada

Iker Casillas

Lisboa. Feliz en lo personal pero cuestionado en lo deportivo, Íker Casillas afronta un duro final de temporada en el Oporto con el respaldo de su presidente, Jorge Nuno Pinto da Costa, quien ha lamentado las críticas al meta y ha apuntado a una teoría conspiradora para que no sea el titular de la selección de España.

Casillas, de 34 años, cumplió el ecuador de su primera temporada en el Oporto dando una de cal y otra de arena. Y como se trata del laureado capitán de la selección de España, los errores se han magnificado más que las buenas actuaciones, en una temporada en la que hay Europeo en Francia.

Eliminado de la Liga de Campeones -en la que cometió un error de calado en la fatal derrota ante el Dínamo de Kiev- y prácticamente fuera de la lucha por el campeonato, el portero madrileño no ha tenido el debut soñado en el Oporto, club al que llegó en julio de 2015 después de 16 temporadas en el Real Madrid, las últimas especialmente estresantes.   Los rumores fueron en aumento en torno al futbolista, quien, en cada declaración pública, ha dejado siempre claro lo bien que se siente en la ciudad portuguesa, tanto él como su familia, que se incrementará en los próximos meses con el nacimiento de su segundo hijo.

Las especulaciones han sido tantas que el sempiterno presidente del Oporto, Jorge Nuno Pinto da Costa, tuvo que salir al paso.   El veterano dirigente desmintió esta semana que esté descontento con Casillas, como especuló la prensa, y, para acallar cualquier rumor, le ofreció públicamente la renovación por un año más, hasta 2018.

La teoría de Pinto da Costa, curtido en mil batallas entre bastidores, es que, desde España, se intenta desestabilizar al guardameta para que no sea el titular de la selección en el Europeo de junio.