Casucha de madera aloja destacamento Policía

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POR YNDIRA CONCEPCIÓN
La modernización iniciada por la Policía Nacional no ha alcanzado al destacamento del sector Buenos Aires, de Herrera, municipio Santo Domingo Oeste, donde funciona en una casucha de madera en condiciones deplorables.

Actualmente, este local policial tiene unas brechas enormes y no precisamente digitales, ya que cuenta con una computadora, aparato que no puede mojarse, aunque cuando se registran lluvias, “llueve afuera y escampa adentro”.

Una fuente que pidió no ser identificada explicó que el cuartel sólo cuenta con dos vehículos: una motocicleta para la sección de Investigación de Delitos Monetarios y una yipeta para las labores preventivas, los que resultan insuficientes por la gran cantidad de hechos delictivos que se registran en el sector.

En el patio del destacamento se observan dos motocicletas, pero una tiene las gomas pinchadas y oxidadas y la otra sólo tiene la delantera, lo que demuestra que están inactivas.

Conforme al informante, en muchas ocasiones los agentes deben usar sus propios vehículos para asistir a los ciudadanos en peligro.

“Hace mucho tiempo que estamos esperando la reconstrucción del local. Se han hecho varias solicitudes, pero todavía estamos esperando que nos resuelvan. Aunque trabajamos sin mirar las condiciones físicas del cuartel, no es fácil trabajar así”, dijo. En una de las dos salas del cuartel opera la sección contra delitos monetarios que apenas cuenta con un viejo escritorio, una destartalada silla y un banco para atender a los ciudadanos.

De igual modo, la policía preventiva (uniformada) ocupa la parte frontal de la casa, donde el ciudadano se encuentra con un banco de madera, unas antiguas imágenes de los patricios, una mata de palma incautada con la que los agentes prepararon un árbol navideño, un viejo escritorio y una moderna computadora con Internet para depurar a los detenidos y hacer los expedientes.

Para descansar, los más de diez policías de puesto en el lugar usan un estrecho y viejo camarote de hierro acomodado con unas frazadas que “pican” y una mesita para colocar sus pertenencias. Un charco de agua cruza por en medio de la habitación, a lo que se suma un mal olor que emana de los baños.

La “cárcel”

El lugar que sirve de cárcel a quienes por alguna razón “caen” presos está oscuro, sin camas y con un  persistente mal olor. En ese lugar, la dignidad de cualquier ser humano queda reducida a la más mínima expresión.

El baño de los presos es oscuro, sucio, sin inodoro, con un murito con un hueco en el centro como lugar para hacer las necesidades elementales del ser humano.