Católicos EU preocupados por elección Ratzinger

WASHINGTON (AFP).- Los católicos estadounidenses, en su mayoría progresistas, se muestran preocupados por la influencia del conservadurismo de Benedicto XVI en la Iglesia, y consideran que la elección de Joseph Ratzinger inscribe al papado en la continuidad de su predecesor.

Muy marcados por los escándalos de pedofilia, los católicos estadounidenses había experimentado una esperanza de renovación.

Pero aun así, los decepcionados y descontentos, “van a comportarse como buenos católicos: van a acoger al nuevo papa y a orar por él, en espera de tiempos mejores”, comentó el teólogo Thomas Groome, profesor del Boston College, descartando cualquier idea de cisma.

Según él, sólo una franja muy conservadora de los católicos en Estados Unidos -que representan un 5% de toda la comunidad- se alegra del perfil del Papa.

Muchos otros a favor o al menos abiertos al debate de asuntos como la contracepción, el matrimonio sacerdotal o el papel de las mujeres dentro de la Iglesia, ya lamentan la oportunidad perdida para hacer evolucionar a la Iglesia.

“Los católicos ortodoxos están encantados, y quienes no lo son deben cuestionarse”, comentó, triunfalista, el grupo conservador Catholic League. “Los católicos progresistas van a mirar de cerca las primeras acciones del nuevo Papa”, advirtió Call to Action, principal movimiento reformista católico.

La misma divergencia política existe en el seno de la prensa estadounidense. El New York Times lamenta que no haya “ninguna razón para esperar un cambio” sobre el control la natalidad, el celibato de sacerdotes o la homosexualidad. El conservador Wall Street Journal, en cambio, se mostró complacido de que el Vaticano haya escogido preservar un rumbo tradicionalista.

Pero la gran mayoría de católicos estadounidenses parecía tranquila de que el nuevo Papa se inscriba dentro de la herencia de Juan Pablo II, lo mismo que aquèllos que se sitúan en la izquierda.

“Yo soy muy progresista, pero encuentro bien que mi Iglesia no haya cambiado mucho”, comentó Linda Lefrancois, en Nueva York, reflejando el sentimiento de numerosos feligreses estadounidenses. “Espero un papa un poco más abierto, pero es nuestro nuevo papa. Esperemos que sea bien guiado”, se hacía eco Dorothy White, de 77 años, delante de Notre-Dame des Anges, en Los Angeles.

Numerosos curas y obispos, así como vicarios de la arquidiócesis de Chicago, George Rassas, se congratularon porque la selección del nuevo papa “asegura una cierta continuidad”.

“El mensaje es muy claro: vamos a continuar con el mismo programa”, subrayó el teólogo Paul Lakeland, de la universidad de Fairfield, recordando, sin embargo, que “el tema preferido del teólogo Ratzinger era las relaciones entre el papado y los obispos”. “Es muy probable que su papado se traduzca en una mayor autonomía de los obispos”, considera Lakeland.

En Estados Unidos hay unos 65 millones de católicos en una población cercana a los 300 millones. Un tercio de los fieles es de origen latinoamericano y hay otro gran grupo de devotos irlandeses e italianos.