Causa directa de incertidumbre

El país se encuentra, ciertamente, en un injustificado umbral ensombrecido por las dudas sobre la configuración final del proceso electoral ya precedido por un debate de enconados ruidos, empeñosos silencios tácticos y retrasos en la toma de decisiones a nivel de un Estado muñido de recursos y en manos de quienes, en una dramática confrontación con importantes sectores de la sociedad, se muestran dispuestos a reformar la Constitución y reincidir en adaptarla a conveniencias coyunturales de permanencia en los usufructo de gestiones públicas. Un eventual adversario colosal que somete al resto de los agentes políticos y a los liderazgos civiles a la incertidumbre de desconocer el momento y la forma en que sobrevendría un tsunami para reconfigurar normas políticas y electorales por súbita decisión unipersonal. Amplios sectores sin compromisos partidarios se sienten víctimas también de enigmas que desconciertan.

El llamado de Washington a preservar el estado de derecho y muy “particularmente” el respeto a la Constitución en el “periodo previo a las elecciones del 2020” luciría improcedente por tocar un asunto de orden interno que, de todos modos, obliga a enmendar pasos porque destaca la gravedad y riesgos que revestiría embarcar al primer poder de Estado, que es el Legislativo, en la transformación ipso facto de la Carta Magna sin que medien la prudencia y una sosegada ponderación de criterios.
Reconocimiento de gran valor

Tras cualquier temporal viene la calma… y hasta se reciben mejores apreciaciones. No podía ser más oportuno el reconocimiento del Consejo Mundial de Viajes de Turismo, con sede en Londres, que sigue viendo a la República Dominicana como referencia por las ofertas, servicios y la seguridad de que rodea a los visitantes. Afirma que en cinco años, 30 millones de viajeros llegaron al país. Con ello exalta la popularidad con que cuenta este destino.

Como actividad vital para la nación puesta de relieve por Gloria Guevara, presidenta del referido consejo, la industria turística dominicana está basada no solo en los encantos de la naturaleza y la hospitalidad de la gente; en ella dicen presente también gruesos capitales y magníficas instalaciones operadas por recursos humanos valiosos y experimentados. El futuro sigue brillando.