Cecilia Bolocco: casi Primera Dama de Argentina

POR MANUEL EDUARDO SOTO
Todos pensábamos que Cecilia Bolocco iba a ser la Primera Dama de Argentina, pero el destino le tenía deparadas algunas sorpresas que me imagino que ella no esperaba. Su matrimonio en el 2001 con Carlos Menem –quien fue presidente de Argentina desde 1989 a 1999– parecía que la iba a llevar a ocupar el puesto que tuvo Eva Perón a principios de la década del 50. E incluso posó para una revista argentina con el mismo peinado de la mítica Evita y con una estola con colores blanco y celeste de la bandera argentina, lo que causó estupor en el país sudamericano.

Pero tuvo que conformarse con ser la esposa del septuagenario ex mandatario argentino después que renunció a ir a la segunda vuelta de los comicios del 2003 por considerar que no podría aplicar su programa de gobierno por la situación crítica que vivía la nación y tras ser acusado de tener cuentas secretas millonarias en bancos de Suiza, supuestamente producto de sobornos y comisiones por ventas de armas, entre otras cosas.

A pesar de la enorme fortuna que consiguió acumular Menem en su país durante su gobierno, actualmente tiene que vivir prácticamente exiliado en Chile, en el apartamento de Cecilia, quien fue Miss Universo en 1987 y luego presentadora de noticias en la cadena televisión CNN y actriz de telenovelas, para sólo mencionar parte de sus actividades.

La pareja tiene un hijo –Máximo Saúl– el que viajó recientemente con su madre a Miami, donde ella tiene una cómoda casa que de acuerdo con informaciones de prensa pretende vender para comprar tierras en su Chile natal.

Una Cecilia Bolocco tranquila en casa criando a su hijo y cuidando a su anciano y acosado esposo no era el futuro que le augurábamos a los que la conocimos a principios de la década de 1990.

Ella leía el noticiario de la CNN desde Atlanta, en el estado norteamericano de Georgia, junto al uruguayo Jorge Gestoso, donde me correspondió ser uno de los redactores. La inexperiencia que tenía Cecilia en la lectura de noticias la hacía equivocarse con frecuencia, lo que por su fuerte personalidad no le afectaba en lo más mínimo.

Una vez escribí en el libreto la palabra “tórrido” para refererirme a un candente romance farandulero, pero como Cecilia no estaba familiarizada con ese término, se detuvo y a los pocos segundos reanudó la lectura. En la pausa comercial, estaba furiosa y me criticó por usar palabras que le resultaban difíciles de leer. Claro, sus palabras fueron bastante groseras, pero no vale la pena repetirlas.

A medida que nos fuimos conociendo, desarrollamos una gran amistad, hasta tal punto que cuando se mudó a Miami y en la cadena Telemundo la nombraron presentadora del programa magazinesco “La buena vida”, me llamó para que trabajara con ella.

En ese entonces estaba casada con el productor de televisión norteamericano Michael Young. Vivían en un lujoso apartamento de Brickell Key, en el corazón de la ciudad del sur de la Florida, y a toda vista parecían formar una pareja feliz, aunque los hechos posteriores echarían por tierra esta apariencia.

A sus ex compañeros de CNN continuó tratándonos deferentemente, e incluso nos invitó una vez a su cumpleaños, pero la imagen recatada que daba se destrozó a fines de la década de 1990, cuando aceptó un frívolo papel en la telenovela “Morelia”, la que comenzaba con la canción homónima de Cristián Castro y mostrando a Cecilia en un yate que surcaba las aguas de la bahía de Biscayne, en Miami, ataviada con un diminuto bikini que la mostraba en toda su belleza.

Poco después regresó a Chile, donde animó el Festival de la Canción de Viña del Mar junto a Antonio Vodanovic y se consagró como estrella de la televisión en el programa estelar del Canal 13, “Viva el lunes”.

La foto que ilustra esta página me muestra a su lado en la puerta de su casa de Miami en el 2001, el mismo día en que debía llegar Menem, pero las autoridades argentinas le impidieron el viaje al ex presidente y ella tuvo que viajar a Buenos Aires para estar a su lado.

Con la unión entre la Bolocco, entonces de 36 años, y Menem, de 75, los comediantes se dieron banquete en Argentina, Chile y otros países, pero parece que han superado esos obstáculos y hoy siguen juntos y aparentemente felices.

*El autor es periodista chileno, de larga trayectoria internacional, desde hace poco residente en el país.