Celebrando la impunidad

O4

Ya sé que mucha gente, en estos momentos, arde de indignación y rabia a causa del “no ha lugar” en favor del senador por San Juan Félix Bautista que dictó el juez de la Suprema Corte de Justicia Alejandro Moscoso Segarra. También estoy de acuerdo con los que han calificado esa decisión como una victoria de la impunidad, o como la institucionalización del robo al Estado y cuantas cosas negativas se puedan decir de esa sentencia, que le ha dado el tiro de gracia a la poca confianza que le quedaba a la ciudadanía en el sistema de administración de justicia. Pero cuando vi por televisión cómo la sala de audiencias de la Suprema Corte estalló en aplausos y gritos de algarabía cuando se leyó la sentencia, y a un sonriente y jubiloso Félix Bautista alzar los brazos y hacer con las manos la señal de la victoria peledeísta, me asaltó la duda, insidiosa y falaz. ¿Y si estábamos todos equivocados y el Secretario de Organización del PLD es un hombre inocente, víctima de una descomunal calumnia? ¿Y si en realidad no hubo ningún desfalco al Estado y Bautista es tan solo un virtuoso de los negocios, una especie de Rey Midas tropical capaz de acumular en menos de diez años una fortuna que a muchos de nuestros empresarios tradicionales les ha llevado dos generaciones? La cara de sonriente felicidad del senador por San Juan y sus amigos y seguidores celebrando su triunfo, que es el triunfo de la corrupción y la impunidad, será difícil de olvidar, pues es el vivo retrato de la desfachatez y el cinismo de los políticos que nos desgobiernan.