Cementerios municipales en deterioro y saqueo constante

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Mientras los cementerios privados aumentan con una gama de servicios e instalaciones de lujo, los camposantos municipales lucen en decadencia tanto por el abandono de los parientes de los difuntos como por la falta de mantenimiento de las administraciones.

Además, estos centros se han convertido en lugares de accionar de los delincuentes.
En víspera del Día de los Fieles Difuntos, en un recorrido por los cementerios de la avenida Máximo Gómez, Cristo Rey y Cristo Redentor no se observó operativo especial. En estos lugares se evidencia que si bien la limpieza ha mejorado un poco, es evidente el saqueo de tumbas e instalaciones.

En el Nacional de la Máximo Gómez es común ver sepulcros totalmente descubiertos tras ser saqueados por delincuentes que buscan metales con valor.

De acuerdo al supervisor Nelson de la Cruz, en un levantamiento hecho hace meses se determinó cerca de 3,000 nichos y panteones rotos. Mientras que alrededor de 900 habían sido abandonados.

De la Cruz explica que muchos parientes que rentan espacios en el camposanto no regresan o tardan años en volver para actualizar sus contratos. “La gente abandona los restos de sus seres queridos y quieren que los mantengamos intactos”, expresó De la Cruz.

Pero no solo tumbas de particulares son abandonadas, hay algunas, como la del Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo, que carece de mantenimiento.

Seguridad. Aunque el cementerio cuenta con personal de seguridad, la pared que lo separa de los barrios populares es muy baja, por lo cual los delincuentes pueden acceder con facilidad.

De acuerdo a De la Cruz, en una ocasión un policía municipal fue herido por un delincuente al que encontró infraganti robando en un tumba. Los intrusos también penetran para consumir drogas.

Cristo Rey. Aunque en este lugar la limpieza ha mejorado, también es común ver muchas tumbas rotas y abandonadas por familiares y en su mayoría carecen de pintura y el concreto está en malas condiciones.

Cristo Redentor. En este camposanto la iglesia está deteriorada, casi todas sus calles rotas, al igual que un gran tramo de su verja perimetral, lo que permite la entrada de motoristas por varios trechos pues ese acceso es usado para tránsito entre los sectores Pantoja y Los Girasoles.

También es usado como escape de delincuentes en motores que asaltan dentro del cementerio, donde además persisten los saqueos a tumbas aunque en menor medida.

En cuanto al mal estado de las calles, hace cuatro año el asfalto fue raspado para colocar otra capa nueva, pero hasta el momento no se ha hecho y los trabajos están abandonados.