Chávez y el paradójico apoyo de la Organización de Estados Americanos

La primera vez que la Organización de Estados Americanos  (OEA) aplicó la Carta Democrática Interamericana  fue en el golpe de Estado que se dio al presidente  venezolano Hugo Chávez  Frías,  el día 12 de abril de 2002.

Al presidente Chávez lo llevaron el referido día al Fuerte Tiuna, lo «pasearon» como presidente preso de un golpe de Estado entre  Fuerte Tiuna, el día 12; la base naval  de Turismo en el Estado de Aragua, el 13, y finalmente la isla Orchila, de donde pensaban enviarlo a Puerto  Rico en un avión  del Departamento de Estado estadounidense.

El Gobierno de Venezuela pasó a manos del presidente de la Confederación  Patronal Venezolana, Pedro  Carmona, quien de inmediato declaró la disolución del Congreso Nacional. 

El día 13 de abril, bases militares comandadas por el  general  Isaías Baduel, en el Estado Aragua, y las supervisadas por el general García Carneiro, en Caracas, además de otras  unidades en el interior del país, se opusieron al golpe y coordinaron el rescate del presidente Chávez. Los militares rescataron al destituido Presidente, quien regresó bajo vítores de una gran multitud que se había agolpado en los alrededores del palacio presidencial para pedir su retorno, después de  47 horas fuera del poder.

 De los países miembros de la OEA, los Estados Unidos de América fueron el único país que dio su apoyo tácito al golpe de Estado; los demás apoyaron al gobierno democráticamente elegido de Chávez y solicitaron la aplicación  de la Carta Democrática.

 Ante la situación de turbulencia política  en Venezuela, la Asamblea General de la OEA hizo una declaración, el día 4 de junio, en la que resaltaba las virtudes democráticas venezolanas y expresaba su  «satisfacción por el restablecimiento del orden constitucional  y del  gobierno  democráticamente  elegido  del Presidente Hugo Chávez Frías».

La declaración de la asamblea general de la OEA, celebrada en Bridgetown, Barbados, el 4 de junio de 2002, declaró que:  “la OEA reconoce que  Venezuela es un país de una  profunda y comprobada vocación democrática; que el 11 de  abril del 2002 hubo una grave alteración del orden constitucional y una ruptura de la democracia;  la  Asamblea General expresó su «satisfacción por el restablecimiento del orden constitucional y del Gobierno  democráticamente elegido del Presidente Hugo Chávez Frías»”.

La organización hemisférica reiteró su “determinación a continuar aplicando, sin distinción y en estricto apego a la letra y espíritu de la Carta Democrática Interamericana, los mecanismos previstos en la misma para la preservación y defensa de la democracia representativa”.

  El azar determinista activó a favor del fenecido  Presidente venezolano,  debido a que la aplicación  de la Carta Democrática   fue uno de los factores que  coadyuvaron  a su retorno  al poder, a pesar de que  la diplomacia venezolana se opuso   a la incorporación de cláusulas  de defensa de la democracia  en el sistema  interamericano, argumentado que ellas violan el  principio de autodeterminación de los pueblos. !Paradojas de la política!