Chavismo mantiene dominio aunque deberá lidiar con oposición en puntos clave

Caracas, (EFE).- El mapa político de Venezuela amaneció hoy marcado por la ratificación, en la mayoría de estados, del partido del presidente Hugo Chávez, que deberá contar, no obstante, con el triunfo de la oposición en núcleos clave del país.

El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), fundado por Chávez en 2007 para aglutinar a la mayoría de sus partidarios, obtuvo 17 de los 22 gobiernos regionales en disputa en los comicios de este domingo, casi todos estados con una base agropecuaria y una baja densidad poblacional.

Casi el 44 por ciento de los venezolanos serán gobernados por los opositores a nivel regional, ya que entre los cinco estados en que venció la oposición se encuentran las cuatro circunscripciones más pobladas del país, con el mayor peso económico y estratégico.

Se trata de los estados petrolero de Zulia, en el que el “chavismo” nunca ha podido hacerse con el poder; el industrial de Carabobo, el central de Miranda y el fronterizo de Táchira, que fueron arrebatados al oficialismo y son considerados estratégicos por su peso económico y su ubicación geográfica.

Los adversarios de la “revolución bolivariana” también se alzaron con la Alcaldía Mayor de Caracas, hasta ahora en manos del oficialismo y que coordina a los cinco municipios que integran la capital venezolana.

Según datos del Consejo Nacional Electoral (CNE), los municipios caraqueños de Sucre, Baruta y Chacao quedaron en manos de la oposición, Libertador en manos del oficialismo, y se está a la espera de los resultados de la alcaldía de El Hatillo, hasta ahora gobernado por un adversario del Gobierno.

El gobernador electo de Miranda y actual alcalde reelegido del municipio caraqueño de Baruta, Henrique Capriles, reiteró este lunes su intención de trabajar coordinadamente con el Gobierno de Chávez, una idea que también fue planteada en la víspera por los otros líderes opositores electos a cargos regionales y municipales.

Chávez, quien personalmente condujo la campaña de sus candidatos a las regionales, había alertado que si los opositores obtenían gobiernos claves como Miranda, Zulia o Táchira, no se dedicarían a trabajar sino a conspirar para derrocarlo del poder.

En una rueda de prensa, Capriles reveló que esta mañana habló con el ministro de Información, Andrés Izarra, y que le pidió “transmitir” a Chávez “el mensaje claro, sincero y honesto de que no vengo a pelear con su Gobierno, sino a trabajar sin descanso por lo que no se ha hecho a favor de los tres millones de habitantes de Miranda”.

Esta madrugada, al reconocer públicamente el triunfo opositor en cinco estados y la Alcaldía Mayor, Chávez reiteró que “espera” que las nuevas autoridades se dediquen a “trabajar” y reconozcan su autoridad como jefe del Gobierno Nacional.

“Ojalá se dediquen a gobernar con transparencia y con respeto al Gobierno Nacional. Si así lo hicieren merecerían el reconocimiento de todos, si no, se les aplicará sin duda, con toda firmeza, la Constitución”, afirmó el jefe del Estado, en una intervención en el centro donde estaba reunido el PSUV, al que acudió.

Aunque no ocultó su decepción, porque quería ganar “todas” las gobernaciones, resaltó el buen desempeño de su naciente PSUV en estas elecciones, ya que en su “primera prueba de fuego” logró mantener el dominio político en la mayoría de los estados del país.

“Esta es una gran victoria del PSUV (…) se consolida nuestro partido. Según estimaciones, estamos apuntando hacia los seis millones de votos” obtenidos por el partido oficialista, por lo que “ha sido una gran victoria”, agregó el gobernante.

Por su parte, el vicepresidente del PSUV, Alberto Müller Rojas, planteó que más que un “diálogo” con la oposición para tender puentes, con el nuevo mapa político lo que se plantea es un escenario propicio para “un debate político serio, donde se pueda confrontar realmente las dos visiones de país” existentes.

A lo largo de la campaña, el oficialismo se presentó como la opción para consolidar un nuevo modelo político de justicia, igual y equidad, el socialismo del siglo XXI, mientras que la oposición se promovió como la vía de la socialdemocracia, en defensa de derechos humanos y económicos como la propiedad privada. EFE