Chico Buarque 70 años de talento

Chico Buarque nació el 19 de junio de 1944 en Río de Janeiro en el seno de una familia intelectual

EFE. Hijo predilecto de la bossa nova, en sus canciones Chico Buarque se pone en la piel de los más necesitados, habla en femenino o cuenta en sus letras la vida cotidiana. Aunque lleva casi 50 años subiéndose a los escenarios, ponerse delante del público siempre ha sido un reto para él.

Su figura aparece sobre las tablas inmóvil ante el micrófono, como alguien que buscara en el horizonte un punto de escape. Como él mismo ha confesado, su vergüenza ante el público la superaba con whisky, y la mayor felicidad de un concierto la tenía cuando este terminaba.

Entre el fútbol, pasión a la que dedica mucho tiempo, la música, la escritura y su familia pasa la vida Buarque, quien hoy -cuando cumple 70 años- sigue siendo, posiblemente, el artista más querido de Brasil. Entra así en el club de los 70 (años) de la música brasileña, del que ya forman parte Caetano Veloso, Milton Nascimento y Gilberto Gil.

Primeros pasos en la música. El arte ya corría por las venas de Chico Buarque cuando el historiador y sociólogo Sergio Buarque de Hollanda y la pianista Maria Amelia Cesario Alvim le trajeron al mundo. De niño le gustaba coleccionar fotografías de los cantantes que escuchaba en la radio y para él era habitual estar rodeado de personalidades de la cultura brasileña, que a menudo visitaban la casa de sus padres.

Vinícius de Moraes, visitante habitual en su hogar familiar, y João Gilberto, artista al que descubrió cuando tenía 15 años, son dos de sus grandes referentes, de los que hace años afirmó: “Quiero cantar como João Gilberto, hacer música como Tom Jobim y escribir como Vinícius de Moraes”.

Ese fue un sueño por el que luchó tras abandonar la carrera de Arquitectura.

Fue entonces cuando decidió centrar su trabajo en la música y, poco tiempo después, en 1966, publicó sus primeros “singles” “Olê, olá” y “Madalena foi pro mar”, incluidos en su primer álbum, “Chico Buarque de Hollanda”.

Escritor antes que músico. Chico Buarque empezó a escribir para establecer un contacto mayor con su padre, que se leía atentamente, como él mismo ha admitido, “sus porquerías”. “De alguna manera estar escribiendo es sentir su presencia o su falta, es como si buscase su aprobación”, declaró en una entrevista al diario español “El País”.

Una pasión a la que se lanzó con “Estorvo”, que comenzó a escribir gracias en parte a Rubem Fonseca, quien le llevaba animando desde hace años. “Benjamín”, “Budapest”, que escribió sin visitar la ciudad, y “Leite derramado” llegaron más tarde.

Buarque también ha sido reconocido en el mundo del teatro. Muchas de sus obras , como por ejemplo “Ópera do Malandro”, una versión que realizó de la “Ópera de los tres peniques” de Beltolt Brecht, se han representado en varios países.

Años de combate a la censura. Aunque al principio evitó la censura con juegos de palabras, Buarque se convirtió en uno de los artistas brasileños más perseguidos por la dictadura militar durante los años setenta.

Con el fin de librarse de ella, se inventó el seudónimo Julinho da Adelaide, que le funcionó hasta que las autoridades le obligaron a presentar cada una de sus letras junto a su carné de identidad.

Por la obra teatral “Roda vida”, que incluía temas compuestos por Buarque, fue arrestado en 1968 y pasó meses exiliado en Italia.

Dos años más tarde volvió a Brasil, donde siguió plasmando en el papel sus ideales contra la dictadura entemas como “A pesar de você” que se convirtió en el himno del movimiento democrático. Pero después de haber vendido 100 000 copias, el sencillo fue censurado y retirado del mercado.

Lo mismo le pasó con “Tanto mar”, una canción escrita en 1974 para celebrar el sueño de primavera de la Revolución de los Claveles en Portugal, que los militares prohibieron en Brasil.

Homenaje a un ídolo. Brasil lleva tiempo celebrando el cumpleaños del artista Chico Buarque, que soplará 70 velas hoy.

Radio Nacional FM Brasilia transmitirá una edición especial del programa “Momento Três”, con temas de Buarque. Además, en El Museu da Imagem e do Som de São Paulo se expondrá hasta final de mes las portadas de 17 vinilos de este gran representante de la “bossa nova”.

Salvador de Bahía se ha sumado a este homenaje, y el 21 de agosto reunirá en el escenario del Teatro Castro Alves al grupo MPB-4 y a los cantantes Roberta Sá Río y La Riva Marina en un espectáculo en el que no faltarán temas suyos como “A banda”, “Cálice”, “Roda Vida”, “Olê, olá” y “Apesar de você”.