China avanza mirándose a sí misma

China avanza mirándose a sí misma

EDUARDO KLINGER PEVIDA.

Efectivamente, China avanza inexorable aceptando la compañía de todos los que la quieran acompañar. No se altera por ataques, difamaciones e insultos; los contesta y sigue adelante.

Tiene objetivos claros y trabaja para ellos. Está consciente de su fortaleza y la imposibilidad de que nadie la pueda parar ni sacarla de su carril.

EEUU, por el contrario, no puede apartar la vista de encima de China, lo que hace o deja de hacer, lo perturba. La actual administración presenta presupuestos multimillonarios al Congreso para “competir” con China.

Sería excelente si lo hiciera donde quiera con transparencia y sinceridad, pero, desconfiando de si mismo, y temeroso del porvenir que teje China, recurre a artificios antieconómicos y engañosos.

Sin embargo, hay que entender a Washington; China, desde 2009, es líder absoluto en exportaciones globales y se ha convertido en el socio comercial más relevante del planeta.

En 2019 sus exportaciones totales rodearon un volumen de alrededor de 3 mil millones de millones de dólares.

Desde hace varios años es la potencia comercial número uno del mundo, desplazando a EEUU, Claro que éste tiene que estar resentido y preocupado.

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Aun peor, en 2000 mas del 80% de las naciones comerciaban con él más que con China, pero ahora solo el 30 % mientras que China es el principal socio comercial de 128 países, incluyendo algunos aliados estadounidenses.

Después de por 20 años haber crecido a un promedio anual del 10%, su ritmo de crecimiento sigue inagotable, a pesar de los vaticinios y aspiraciones trasnochadas de algunos.

Debiera agradecerse el ímpetu económico chino porque es responsable del 30% del crecimiento global. Si su economía tropieza, tiene recursos probados de salir a flote, pero mucho otros naufragarán sin una islita salvadora cercana.

Para angustia de muchos, China es la tabla flotadora para la economía global. Pero esa creciente dependencia les duele a algunos.

Contrariamente, a funcionarios chinos no les agrada que se les hable de su preponderancia; solo les interesa seguir trabajando y seguir avanzando y resaltan su voluntad y disposición de hacerlo conjuntamente con los que quieran.

Asombran al mundo con la majestuosidad de sus infraestructuras, no para molestar sino para mostrar lo que pueden aportar. Sus empresas firmaron contratos, en 2019, por 128 mil millones de dólares para proyectos de infraestructuras dentro del programa de la Franja y la Ruta de la Seda.

Sus vínculos son a izquierda y derecha y cualquier otro; cultiva relaciones estatales y de solidaridad, sin condiciones.

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