Chinino no ordenó matar a Orlando

Ubi Rivas.

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El año l975 marcaba el cenit de la Guerra Fría que inicia al concluir la II Guerra Mundial por el forcejeo geopolítico entre la entonces URSS y EUA, que culmina al caer el Muro de Berlín y el desplome de la URSS catorce años después, l989.
El embajador del imperio en RD, Hugh Crimmins, se rumoró siempre, transmitió un mensaje del presidente Richard Nixon al presidente Joaquín Balaguer precisándole la providencia del gobernante norteamericano de la necesidad de eliminar a los principales dirigentes comunistas.
Orlando fustigó a las tres transnacionales citadas, denunciando que Falconbridge, canadiense, pero con un componente de inversión considerable norteamericana, declaraba exportar ferroníquel, omitiendo mercurio y otros metales inherentes al ferroníquel.
Sostuve cercanía y trencé nexos afectivos con Orlando, visitándonos en nuestras respectivas casas, y en más de una ocasión le advertí recordar las consecuencias de abrir varios frentes, que culminaron con el final de Napoleón y Adolfo Hitler, haciéndome caso omiso.
EL 25-02-1975, Orlando publicó en El Nacional un artículo sugiriéndole al presidente Balaguer montarse en un avión o un barco y marcharse del país, que el entramado militar que devino opulento, temía perder.
Apenas veinte días después, el l7-03-l975, Orlando caía con un arma en la mano suministrada por el mayor general EN Neit Nivar Seijas por diligencias de su amigo doctor Frank Cabral Calcagno.
La verdad debe y tiene por obligación que constituir el fundamento primordial de un periodista, y aunque es cierto que Chinino se excedió en impartir la orden de propinar una golpiza a Orlando, para lo que no le asistía ningún derecho, un claro abuso de poder, hay una diferencia entre ordenar una golpiza y ordenar un crimen.