Cielo naranja
Pedro Henríquez Ureña presente
en capital alemana

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Por Miguel MENA
Carlos Monsivais ha escrito,  refiriéndose al epistolario de Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes, que el mismo “es el documento más significativo de la formación en México del humanismo moderno y por entero laico”. Ernesto Sabato recuerda al maestro que le corregía sus textos. Jorge Luis Borges no sólo lo valora como amigo, sino incluso lo incluye dentro de su prosa. Incluso en la narrativa contemporánea encontramos a un autor como Tomás Eloy Martínez que también lo convierte en personaje literario.

En el último decenio se  ha puesto de moda en la academia norteamericana hablar de estudios “postcoloniales”.

Como su nombre lo indica, con tales líneas de pensamiento se busca recuperar el en sí de realidades históricas que a pesar de su vínculos con los centros imperiales, disponía de determinadas singularidades sociales. ¿No son “Las corrientes literarias en la América Hispánica” un anticipo de tales estudios? ¿Por qué no recuperar temas tales como el de la utopía y la visión alternativa a la insistencia por la “exuberancia” del Nuevo Mundo?

Para la  exposición que  hasta el 30 de abril tan generosamente acoge el salón principal del Instituto Ibero-Americano de Berlín, hemos escogido el título de “Patria de la justicia”. Para Henríquez Ureña se imponía la necesidad de democratizar las estructuras políticas imperantes. Cuestionaba, de paso, la resultante de siglos de colonialismo y represión. El conocimiento, para él, no sólo conllevaba un principio de satisfacción o complacencia del sujeto, sino debía contener el de comunidad. Dentro de la misma, la búsqueda de la justicia social, con todos y para todos, se imponía sobre cualquier otro predicamento.

Los 28 carteles que componen  este homenaje al maestro dominicano están compuestos de dos secciones. En la primera presentamos ese constante migrar que marcó su vida. En la segunda, titulada “Conceptos fundamentales” –que deberíamos además subtitular “Ocupaciones esenciales-, nos acercamos a su legado a partir de sus planteamientos y las ocupaciones que desarrolló. Hablamos de arielismo, de utopía, pero también tenemos al filósofo, al filólogo, al editor, al historiador.

Reunimos, además,  en cinco vitrinas, tanto su obra completa como aquellos libros y estudios referidos a su legado. La idea es acercarnos lo más modestamente posible a sus días e ideas.

Aquí tenemos al maestro dominicano.

Ojalá y Pedro Henríquez Ureña siga siendo de todos y germinando en todos.

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