Cinco países son líderes en regulación fiscal según índice

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Estonia, Nueva Zelanda, Letonia, Suiza y Suecia ocupan entre 35 países desarrollados seleccionados, las primeras cinco mejores calificaciones en el Índice de Regulación Fiscal de la Tax Foundation -élite de los think tank más influyentes en EEUU en el campo impositivo-. En cambio las cincos peores calificaciones recayeron sobre Francia, Italia, Portugal, Grecia y Estados Unidos.

La calificación se basa en el nivel de deducciones, las reglas tributarias, la igualdad de trato a los contribuyentes o los tipos marginales. Para llegar a esta conclusión, el índice analiza más de cuarenta variables, que no sólo miden el esfuerzo que exigen los tipos aplicados, sino también la estructura de los gravámenes vigentes en todos los impuestos.

Así, por ejemplo, en Sociedades se evalúa el tipo, las reglas de depreciación y el grado de complejidad de las normas del gravamen. España ocupa el puesto 29º de los 35 países evaluados, lo que deja en mal lugar el atractivo de su fiscalidad empresarial.

En los Impuestos a las Ventas (el IVA en el caso de la UE) se considera el tipo, la base imponible y la dificultad de declarar según los distintos regímenes contemplados.
En el caso de España, el sistema tributario mejora cuatro puestos en la clasificación, pero aún es el octavo peor de los 35 países evaluados por el estudio.

Es, así, el 28º de esas 35 potencias englobadas en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), esto es, en las más desarrolladas del mundo, donde España recibe una nota de 58,9 puntos sobre 100, por detrás de Israel y por delante de Polonia. Y muy lejos de los 100 puntos clavados de Estonia, cuyo código tributario es, según el informe, el mejor diseñado de toda la OCDE.

El estudio valora positivamente “la reducción en el Impuesto sobre Sociedades y el cambio en las reglas de depreciación de maquinaria y edificios”. Además, aprecia una reducción en los gastos que asumen las empresas españolas para cumplir con las regulaciones tributarias vigentes, al tiempo que se aplauden las rebajas en el IRPF e impuestos al ahorro.

En cualquier caso, la buena noticia es que el clima tributario mejora en el plano regulatorio, pues los 58,9 puntos actuales quedan lejos de los 52,3 de la edición del año 2014.