Cincuenta años después

CAAMAÑISTAS E IMBERTISTAS INTERCAMBIARÍAN PRISIONEROS

Una fotografía a un cuarto de página publica Patria hoy 21 de julio de 1965 del cuerpo semi destrozado de Modesta Vargas, de 16 años, que muriera en la madrugada de ayer en su casa de la Duarte No. 44 por los fragmentos de obuses de morteros disparados por los imbertistas a la Zona Constitucionalista. La cancillería constitucionalista envía un cable de protesta a 33 países por los ataques a su zona supuestamente consentidos por el mando militar de las fuerzas de intervención de E.U. en violación al cese al fuego dispuesto por el Consejo de Seguridad de la ONU: “Más de 20 disparos de morteros calibre 81 m.m. fueron hechos contra la zona constitucionalista, causando pérdidas de vidas humanas y daños a la propiedad privada”. El teniente coronel Juan María Lora Fernández y el mayor Héctor Lachapelle Díaz se reúnen con la comisión negociadora de la OEA para analizar el origen de los disparos de morteros y los objetivos del ataque. Luego se reúnen con José A. Mayobre y el teniente general hindú Indar Jit Rikhye, representante y asesor militar, respectivamente, del Secretario General de la ONU, U. Thant, quienes prometen contactar y advertir a la junta de Imbert. En medio de rumores sobre negociaciones para intercambiar prisioneros, Patria aboga en su editorial por un pronto acuerdo bajo el argumento de que mientras los prisioneros del gobierno constitucionalista son bien tratados, los encarcelados por los imbertistas corren permanentemente riesgos de desaparecer. El profesor Juan Bosch publica un artículo en el The New York Times en el que afirma que la revolución constitucionalista “no mató, no violó”, y que no está vinculada ni a Rusia, ni a Cuba, ni a China comunista, “y hubiese terminado en abril si Estados Unidos no interviene”. Dice que fueron las fuerzas militares contrarias las que mataron y decapitaron “respaldadas por Estados Unidos”.