Círculos de violencia y linchamientos

Tahira Vargas

La ocurrencia reciente de linchamientos en distintos lugares el país debe ser vista como una alarma social que visibiliza algunos de los factores que influyen en los círculos de violencia en nuestra sociedad como son:
– Corrupción e impunidad en el sistema de justicia y organismos responsables de la seguridad ciudadana. Estas prácticas de corrupción e impunidad incrementan la falta de credibilidad y confianza en el sistema y con ello la búsqueda de respuestas violentas a los casos de inseguridad que vive la población.
– Incremento de la agresividad y violencia en los distintos estamentos de la sociedad. Los distintos escenarios sociales están permeados de respuestas violentas. La resolución a situaciones de conflictos se buscan desde el uso de violencia verbal, psicológica y/o física.
– Poca atención a la violencia como fenómeno cotidiano en la interacción social. La mirada a la violencia como problema en nuestra sociedad es cíclica, se presenta con hechos como: linchamientos, homicidios y feminicidios. Es una reducción de la violencia a la criminalidad. De esta forma se invisibiliza la violencia cotidiana presente en: familias, escuelas, vecindario, tránsito vehicular, centros de diversión, relaciones de organismos de seguridad con la población y prácticas de ejercicio de poder desde las instancias gubernamentales, poder local, religiosas y políticas.
La violencia es un fenómeno que tiene raíces en nuestra historia social y se puede identificar claramente en la instauración de una sociedad basada en el autoritarismo en todas sus instancias. Las acciones de instauración de un clima de paz en la convivencia social deben atravesar todos los escenarios de la vida social, económica y política del país y las distintas instancias gubernamentales, sector privado y sociedad civil. Algunos aspectos a considerar:
– Establecer políticas públicas y programas dirigidos al establecimiento de una cultura de paz basada en el fomento de la educación artística y musical en los centros educativos, municipios, comunidades rurales y urbano-marginales.
– Erradicar las prácticas de uso de la violencia física (pelas), verbal y psicológica en las correcciones de conductas en familias y escuelas con incidencia desde la educación formal e informal.
– Desarmar la población acompañado de procesos de educación ciudadana que apunten a la cohesión social.
– Fortalecer el sistema de justicia, su institucionalidad e independencia.
• Crear un clima de confianza y seguridad ciudadana con intervenciones de impacto.

La intervención en los linchamientos y la violencia social implica una cirugía socio-política y cultural en el país con cambios en prácticas autoritarias y violentas presentes desde lo micro hasta lo macro, desde la familia hasta las distintas instancias de poder.