Civilización y barbarie

Título de la obra del escritor argentino Domingo Faustino Sarmiento, que podría ser el nombre de la situación que vivimos en una sociedad que no obstante los avances de las ciencias y la tecnología, sorprende por la violencia irracional de sus integrantes.

Horroriza ver la violencia que sacude un mundo que se supone, a estas alturas, debiera ser de otra manera pero, lamentablemente en el aspecto humano y espiritual hemos quedado rezagados dando paso a la barbarie aún en países que, como Suecia, se suponen civilizados.

Ver el espectáculo macabro de decenas de víctimas degolladas frente a las cámaras de televisión, seres ejecutados con tiros a la cabeza por niños y niñas menores, individuos que por fanatismo se convierten en bombas andantes explosionadas en lugares públicos, es una práctica común. Los tiroteos en las escuelas contra maestros y estudiantes indefensos ha llegado a ser un deporte, sobre todo en sociedades como la norteamericana donde sigue prevaleciendo el interés comercial de la venta de armas sobre la seguridad ciudadana, siguen en su apogeo.

Aquí, para no irnos más lejos, se tronchan vidas útiles hasta por un celular, una motocicleta y un arma de fuego, y en ocasiones, como sucedió recientemente en Santiago, hasta por cien pesos, como le pasó a un indefenso anciano asesinado para despojarlo de dicha cantidad de dinero.

El pasado miércoles trasmitieron un espectáculo espeluznante. Un noticiario nocturno presentó cómo golpeaban y rociaban con gasolina a dos vapuleados hombres, a quienes prendieron fuego y quemaron hasta consumirse sus cuerpos, mientras la multitud observaba tranquilamente el dantesco espectáculo.

El lugar de la tragedia: Haití.

El crimen castigado: “se robaron un saco de papas”.