Claude Mckay tras las huellas insignes de un brillante pionero harlem

26_09_2015 Areito 26 septiembre Areíto6

Por dónde empezar? ¿Qué bitácora posible utilizar para hacer el perfil de un hombre fuera de serie y gran testigo de su tiempo, cuando el siglo XXI le prometía aventuras y letras inspiradas que aún guardan el eco genial de su imaginería?…

DESDE JAMAICA HASTA CAROLINA
DEL SUR

Educado por su hermano mayor, Mckay logra encontrar un ángel inspirador quien le ayuda a publicar su primer libro en 1912: Song of Jamaica”, el valor hoy día de esa publicación estimulada por su mentor Walter Jekyll, que le había convencido de que en esa Jamaica de principio de siglo XX la tradición oral se estaba perdiendo. Por eso le incentiva a escribir en Black English, que más bien sería patois de estructura africana y fragmentos de palabras inglesas.

Pero Claude Mackay, relativamente joven decide irse a los Estados Unidos, atraído por los movimientos antisegregacionistas de esos tiempos.

Se ha confirmado que fue miembro de la IWW (Industrial Worker of the world -Trabajadores Industriales del Mundo), una central sindical mundial ideologizada en su lucha voraz contra el capitalismo. Allí estuvo Claude Mackay, en aquella mezcla variopinta de anarquismo sindical sustentado por figuras como Joe Hill y John Reed, aquel famoso escritor que testimonió la Revolución Rusa y escribió México Insurgente.

Agredido por el efecto del racismo en Carolina del Sur, decide irse a la universidad del Estado en Kansas City, donde ejerce todo tipo de trabajo, pero sin olvidar su disciplina para escribir. Cuando publica con el seudónimo de Eli Edwards, en 1917 dos poema en la revista Seven Arts, conoce a Max Eastman y en 1922 publica uno de sus grandes poemas: “If We Must Die”, si debemos morir, hace alusión a complicadas situaciones de violencia racial.

Será importante en este punto recordar, para quienes aún defienden a Marcus Garvey como “gran líder”, que Claude Mckay participando en las luchas contra el racismo, denuncia a Garvey y junto a otros emigrantes caribeños en Estados Unidos, organizan una entidad que hizo críticas fuertes a Marcus Garvey y a NAACP, una organización pionera, representativa de la clase media negra de entonces y luego, queda claro que nuestro personaje tenía una mirada de la realidad social, que iba más allá de lo simple; estaba influenciado por las ideas socialistas de su tiempo, aunque se negó a quedarse en la Unión Soviética, alegando lo que a muchos le tomó muchas décadas entender: el carácter despiadado del aquel régimen naciente hacia los intelectuales.

CLAUDE MCKAY: EL TORMENTO HUMANISTA VIAJA SIN COMPASIÓN NI DESTINO

Vagabundo, trotamundos, polizón de barco, Mackay construía su mundo a partir de sus nostalgias norteamericanas, como revela una autobiografía titulada “Long Way From Home” de 1937.

Atormentado por la visión que tenía del mundo, su búsqueda espiritual y su humanismo in extremis, Claude Mckay hace un extraño itinerario de viajes, que revelan las inquietudes y los desgarramientos de un hombre de su tiempo.

Convertido en uno de los principales escritores de la cultura afroamericana de periodo entre guerras, Mckay se convierte en un visionario dialéctico, sufre por esa lucha de la dignidad de los suyos en el mundo, su obra, como se verá luego, reflejará a ese hombre insular que sin embargo, se hace cosmopolita, viviendo en Marruecos, donde escribe la novela “Banjo”, cruzando por Tánger para llegar a Londres, cruza también por España

1922 es el año de la Unión Soviética, la que luego no tendría gran peso en su trayectoria posterior, pese a revindicar el marxismo como ideología y método de análisis.

Vivió momentos muy difíciles en los tiempos de la caza de los radicales.
Su obra es un amasijo de ideas, poemas, prosas, novelas y brillantes artículos que testimonian su preponderancia en el Renacimiento de Harlem. Mackay está convencido, de que alguna pulsión espiritual es necesaria para abordar desde la literatura la justicia y al mismo tiempo la evocación. Jamaica y sus colinas, el ritornello de un recuerdo insular y maternal que no cesa, donde al autor recrea sus orígenes con la inusitada pasión de quien quisiera volver a un tiempo imposible, quizás bucólico.

La trama de “Banana Bottom” (1933), justamente narra ese reencuentro con sus viejas raíces.

Su obra, la interpretación del arte de escribir, era para Claude Mckay, una búsqueda desesperada, una fuga de corazón y ansiedad ante un mundo opresivo y antihumano, un anti orden que Mckay no aceptaba, ni como militante socialista y muchos menos en su obra escrita.

LAS NOVELAS DE MCKAY

Claude escribió tres novelas entre finales de la década del 20 y comienzo de los años 30 del siglo XX:

1.- El hogar de Harlem, Harper (Home to Harlem) 1928.

2.- Banjo: Una historia sin trama, Harper (Banjo: A Story without a Plot) 1929.

3.- Banana Bottom, Harper, 1933.

Desgarrado estilo, descripciones abundantes y de modo particular una apuesta tenaz a la importancia de la lucha por los derechos raciales en el mundo.

Habrá que recordar que en aquel tiempo habían escritores distinguidos, pioneros de la literatura de los afroamericanos, me refiero a Langston Hughes, Zora Neale Hurston, Countee Cullen, ellos como el propio Mckay, habían generado una amplia conciencia identitaria y ese sentimiento los hacía muy diferentes al resto de los escritores afamados blancos de la época. Existían serias polémicas sobre estilos o temáticas y en especial, sobre la responsabilidad intelectual de los escritores afroamericanos con su causa, legítima y apremiante. En algún momento se habló, sin confirmar el dato de mi parte, de unos elogios de Scott Fitzgerald, en su ocasión de fama absoluta, a la novela

“Banana Bottom” de Claude Mckay.

¿Por qué dudar de la certeza de esa posibilidad?
La fama como excelente novelista de Mcakay estaba consolidada, pese a las críticas WB Dubois que le reclamaba a sus personajes de novela, una identidad negra más apegada a los tipos reivindicativos de la causa de la igualdad racial.
El realismo poético de Claude Mckay, no obviaba las crudezas de la cotidianidad del Ghetto y para ello, no podía describir episodios totalmente diferentes a la realidad vivida.

THE HARLEM RENAISSANCE: LA AVENTURA CULTURAL AFROMERICANA DEL SIGLO XX.

Claude Mckay fue uno de los pioneros de esa aventura cultural que dejó huellas fértiles en la historia de la literatura, la danza, el jazz y el canto norteamericano.
Creyó en ella con la inspiración que caracteriza su obra, creyó en ella con la pasión desparramada que sus insignes huellas estampan. (CFE)