Club Naco reconoce a Mario Álvarez  Soto por  labor en TM

El Club Deportivo Naco  reconoció al inmortal del Deporte Mario Álvarez Soto, al designar con su nombre el salón de tenis de mesa de la entidad, por sus grandes triunfos logrados a nivel nacional e internacional.

Álvarez Soto, el mejor jugador de tenis de mesa del país de todos los tiempos, fue presentado a los asistentes por parte del licenciado Antonio Alma, presidente del club.

El inmortal del Deporte, desde pequeño se inició en este deporte en el Club Naco, donde más tarde se destacó como uno de los mejores atletas de este deporte en el área. El laureado atleta puso en alto el nombre del país en Juegos Centroamericanos, Juegos Panamericanos y Juegos Olímpicos. “Reconocemos a un gran atleta, a un socio que ha puesto en alto el nombre de la República Dominicana y  nuestro club”, apuntó el licenciado Alma.

El salón para la práctica de tenis de mesa cuenta con varias mesas para la práctica de  este deporte.

Álvarez Soto  manifestó que se siente orgulloso de este tercer reconocimiento, primero como socio honorífico, luego exaltado al Pabellón del Deporte Naqueño  y  ahora en  esta moderna instalación deportiva para la enseñanza y los torneos.

La ceremonia estuvo encabezada por el licenciado  Alma, presidente de la junta directiva del Club Naco, junto a los dirigentes Luis Miguel Pou Guerra, Fabio Herrera y Glenys González, así como el Ing. José Castro, encargado de la obra, y Belardy Peña, director de Deportes de la entidad. El acto se inició con los himnos,  Nacional y del Club Naco, interpretado por la soprano Berkys Hernández, integrante del coro del club. Luego se ofreció un brindis para los presentes.

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Mario y su familia

Mario compartió su momento alegre junto a su madre Matilde Soto, quien realizó el saque de honor, recibido por  Miguel Hernando Ramírez, hijo. Estuvieron su esposa Rosanna, sus hijos y su hermano Emil Álvarez Soto, así como una gran cantidad de amigos y deportistas. La obra inaugurada tuvo un costo de dos millones de pesos, dirigida por el arquitecto César Ledesma,  Manolito Reyna y Manuel Torreira. Su madre doña Matilde estuvo emocionada.