¿Cómo surge el Bateador Designado?

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POR RUBEN ANDUJAR SCHEKER
La temporada de 1968 es reconocida por los entendidos como el año de los lanzadores. Esto debido al dominio casi absoluto que ejercieron los serpentineros sobre los bateadores. No es para menos. La Liga Americana registró bateo colectivo de apenas .243, mientras la Liga Nacional un anémico .230.

 Ambas marcas, las más bajas en la historia del juego. La efectividad colectiva de cada liga estuvo por debajo de 3.00, recordando la época de la bola muerta. En la Liga Americana, Carl Yastrzemski, de los Medias Rojas de Boston, compiló el promedio más bajo (.301) de un campeón de bateo en Grandes Ligas.

Por su parte, Bob Gibson de los Cardenales de San Luis tuvo una microscópica efectividad de 1.12 y la friolera de 13 blanqueadas. Por su parte, Denny McLain, de los Tigres de Detroit ganó 31 partidos con efectividad de 1.96. Los premios de Jugador Más Valioso (MVP) de ambas ligas quedaron en manos de lanzadores (Gibson y McLain) por primera y única vez en la historia del juego.

La alta jerarquía del baseball de liga grande, con el nuevo comisionado Bowie Kuhn, entendió que era necesario buscar un mejor balance entre lanzadores y bateadores. Por tanto, en procura de los mejores intereses del juego, era necesario tomar medidas inmediatas que impulsaran el aspecto ofensivo.

En ese sentido, para el año siguiente, se bajó la lomita del lanzador de 15 a 10 pulgadas y se instruyó a los auxiliares a cantar una zona de strik reducida. Estas medidas, sumadas a la expansión, en ambas ligas mayores, de 10 a 12 equipos, apuntaban en definitiva a un mejor balance. No obstante, existía una corriente que propiciaba inclinar la balanza un poco más hacia la ofensiva. Específicamente, la inclusión de un bateador designado (DH) en el lugar del pitcher.

Es decir, un jugador que no juega defensa y si lo hace, automáticamente queda anulado su uso, pues (en ese caso) el pitcher le corresponde batear.

Esta idea no era nueva. De hecho, 40 años antes, fue considerada y estuvo a punto de concretarse. Curiosamente, los ejecutivos de la Liga Nacional estaban de acuerdo, sin embargo no existía el consenso en la Liga Americana, por lo cual se desestimó.

En esta ocasión, tampoco hubo acuerdo entre ambas ligas para implementar el Bateador Designado. No obstante, la Liga Americana decidió iniciar su uso en el 1973. Con el paso de los años, la mayoría de las Ligas Profesionales de Baseball han adoptado la medida. Una excepción notable la representa la Liga Central, la cual forma, conjuntamente con la Liga del Pacífico, las Grandes Ligas del Japón.

Como es natural, existen defensores y opositores al uso del DH. Los primeros, indican que mejora el juego, haciéndolo más interesante. Permite al lanzador permanecer más profundo en el partido.

Esto ya que no necesita ser reemplazado por un bateador emergente en busca de mejorar la ofensiva en un momento dado. Además, beneficia a jugadores que de otra forma, por sus limitaciones defensivas o lesiones, verían mermadas considerablemente sus posibilidades de juego. Por el contrario, los críticos del bateador designado, señalan que se rompe la simetría del juego, limitando la estrategia del juego. Estos alegan que el DH y el lanzador son diferentes al resto de los jugadores. Es decir, el bateador designado solo batea, mientras el lanzador solo defiende.

Esta situación también tiene sus consecuencias al momento de realizar reconocimientos. Algunos escritores con derecho a voto consideran que el DH es un jugador de una dimensión, por tanto no le otorgan su voto. Este enfoque ha perjudicado a uno de los jugadores favoritos de la afición local: David Ortiz.

El Big Papi es hoy día el premier de los bateadores designados de las Grandes Ligas. Lideró la Liga Americana al conectar 54 vuelacercas, estableciendo de paso el récord de los Medias Rojas de Boston, además logró empatar el récord de la Liga en poder de Babe Ruth) de más cuadrangulares conectados en la carretera con 32. David ha dado cátedra en el manejo del madero como designado de los Medias Rojas desde el 2003. Esto le ha hecho merecedor, por 3 temporadas seguidas, del premio Edgar martínez, el cual se otorga desde el 1973 al mejor bateador designado de la Liga. Es prácticamente un hecho que lograra su cuarto premio consecutivo en el 2006. Precisamente, Martínez tiene el récord de más premios conquistados de por vida con 5.

Entonces, la pregunta obligatoria: Estamos a favor o en contra del DH?

No estamos ni a favor ni en contra. Estamos a favor de la unificación de reglas de este tipo para ambas ligas. Sencillamente no es justo comparar la estadísticas del viejo y el nuevo circuito, así como no es correcto comparar estadísticas de diferentes épocas sin tomar en cuenta el contexto en que ocurrieron.

No se cuál es su preferencia, amable lector. Pero pienso que el bateador designado le da más emoción al partido. Por él me inclino.