Coctelera

Mi querido Magino, esto está de película. Un calor que manda madre, el ofrecido por la naturaleza y el generado por el hombre con sus pendejadas. Y si usted quiere más, es un gandío, pues tiene también apagones por pipá para que se recuerde de El Cometón y el caballito que suda…

Para comenzar, viejo sinvergüenza, es muy cierto que el fiscal del Distrito Nacional no violó ley alguna al citar al expresidente Hipólito Mejía y tampoco pasó por encima a disposición legal vigente cuando ´pospuso´ esa citación. Mire, buen señor, por más independencia que tenga el Ministerio Público, por más independiente que sea fiscal alguno, no nos llenemos el estómago de bolitas de las cuadradas: en este sistema que tenemos, cuando el Ministerio Público va a tomar una medida que tiene o puede tener hondas repercusiones políticas, necesariamente tiene que avisarlo y hasta consultarlo con quien lo designa en el cargo, el presidente de la República. Lo demás son pendejadas. En el caso de la citación a Mejía, se puede deducir que el fiscal, de la mejor buena fe, actuó dentro del marco legal pero sin decirlo al presidente de la nación. Todo, desde luego, cae dentro del terreno de la especulación, pues los informes oficiales son muy vagos, pero se puede colegir que el Poder Ejecutivo, por razones puramente políticas, estimó inconveniente la citación de Mejía para el martes venidero y de ahí vino la posposición…

Desde luego, Maginito, por más vueltas que se le de al asunto, el pepehachismo que sigue a Mejía –y el expresidente mismo– tomará la medida oficial como una prueba de aparente debilidad. Ya la presentación voluntaria del senador perredeísta Hernani Salazar a la justicia, horas después que el propio fiscal pidiera al procurador general que tratara de citar al controversial legislador, es una demostración palpable de que segmentos del opositor perredeísmo entienden que es cierto eso de que la mejor defensa para el ataque es el contra ataque. El expresidente Mejía, por su parte, acudirá el lunes, Dios mediante, a la televisora Teleantillas, donde será entrevistado por los periodistas Juan Bolívar Díaz y Huchi Lora, en una cadena que se formará junto a Telesistema. Mejía ha dicho que dirá en esa entrevista muchas verdades y ya ayer, un abogado que estuvo en la barra que trataba de impedir la deportación del acusado Quirino Paulino Castillo, manifestó que el antiguo mandatario posee una lista nueva que contiene los nombres de más de cuarenta personas cuya extradición piden los Estados Unidos en relación a cuestiones de narcotráfico…

Si usted quiere ver como Hipólito se anotó una pata, por falta de tacto oficialista, lea las declaraciones formuladas por el embajador Hans Hertell en Higüey, cuando asegura que Mejía, durante su mandato, prestó valiosa cooperación a los Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico. Mire, Maginito, se comprende que el oficialismo –y Estados Unidos también– quieran conocer de boca de Hipólito las razones por las cuales el acusado Quirino ostentó el rango de capitán del Ejército Nacional. Pero, viejo verde, no pase por alto un hecho muy cierto: esa facultad correspondía al mandatario en uso de sus prerrogativas constitucionales. No se olvide usted, aun cuando se deben guardar las diferencias de lugar, que Mejía nombró a varios civiles con rango militar. Se comprende que la justicia, la de aquí y la de allá, quieran indagar todo cuanto hay alrededor del nombramiento militar de Quirino, pero es una soberana estupidez hacerle el juego a quienes quieren hacer ver que el expresidente Mejía formaba parte de la gente que negociaba o podía negociar con el narcotráfico. El embajador Hertell ya puso las banderillas a los fabuladores en ese sentido. Y suponemos que el embajador estadounidense es la persona más interesada en que se aclare todo lo relacionado con el papel jugado por República Dominicana como puente para el transporte de drogas hacia los Estados Unidos. Es más, querido viejo, ya el embajador Hertell se ha anotado muchas patas en este asunto y se puede considerar, por tanto, que su gestión como embajador ha sido sumamente exitosa desde la óptica norteamericana. Eso, sin timar en cuenta su participación en asuntos políticos. Desde la óptica yankee, el señor Hertell tiene que haber sido un diplomático de mucha valía. Aquí es que comemos bolas acusándole de intervencionista y otras pendejadas, como si sus predecesores hubieran pertenecido a la orden de los Franciscanos o de los Carmelitas Descalzos.