Coctelera

¡Maginito, hasta una brisita de lo más qué sé yo sopló ayer, para refrescar un ambiente del carajo!…

“Cuando Cantinflas colgó los tenis, ya tenía herederos en todas partes”. Farmacia Mella…

El secretario de Obras Públicas pide a los periodistas que respeten su silencio en cuanto al conflicto que en ese departamento oficial se vive. Lo entendemos, compañero. Pero, ¿cuál es el conflicto que afecta a Obras Públicas? ¡Ay, mamacita! Si por las versiones que circulan es, lo mejor que hace el secretario de Obras Públicas es guardar silencio, pero guardarlo bien que requetebien. El secretario de Obras Públicas prometió hablar a la nación, de la cual se definió como empleado, a su debido tiempo. Lo fuñoncito de toda esta vainita es que alega que prefiere dejar a Dios las cosas que no tienen explicación inmediata. Preferible sería que no se metiera a Dios en ese asunto, que bastante problemas tiene que enfrentar el Creador en otras áreas. Mejor sería indagar qué pasó y qué pasa por Obras Públicas y entonces decirlo al infeliz paganini que es el contribuyente explotado por los cuatro costados…

“La ley que autorizó el ingreso de Quirino como oficial del Ejército es la ley ¡de la gravedad!” Farmacia Mella…

Pero bueno, Magino, ¿qué cantidad de scotch de contrabando se iba a meter en este pobre país? Tolete con los contrabandistas, carajo, que eso lo respalda la ciudadanía. Un chusco bromeaba anoche con un amigo y le dijo que desde los días de “Cantinas Policía Nacional, C. por A.”, no se había visto tanto whisky junto en esta bella media isla de pipiripao…

Benny Moré, mi queridísimo Maginito, fue el “bárbaro del ritmo”. Y ahora tenemos que el Nóbel de la Paz, don Adolfo Pérez Esquivel, es un mago del ritmo, sin tener parentesco alguno con nuestro Félix del Rosario. Según don Adolfo, cualquier gobierno que surja en Haití tras elecciones quedará bajo el dominio de los Estados Unidos. ¡Carajo, cuánta clarividencia! Y eso que los Estados Unidos no acostumbran a sojuzgar gobierno alguno. Fíjese usted que a ellos, a los gringuitos, les gustaría que Brasil y Argentina se quedarán en Haití, poniendo hasta las bolas para el juego que se desarrolla allí. Pero nananina para ti, buen pendejón, ya que armaste el liazo ese, chúpate el cajulito solimán y costea lo que te viene encima. Desde luego, Magino, no piense mal de Pérez Esquivel, como que éste respalda la intervención militar norteamericana o algo parecido. Es precisamente todo lo contrario, pero el Nóbel luce ingenuo en algunos de sus juicios…..

Velazquito llegó más bien que el carajo a Santiago de Chile. Desde el domingo en la madrugada nuestro flamante embajador en la tierra de Neruda hace sus primeras gestiones oficiales. Suerte al querido amigo y colega…

Por ahí me dijeron, caro viejo amante de la teología, que los empresarios se reunirán esta semana con los obispos del país para explicar a éstos “los alcances” del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Centroamérica. Todavía sigo sin entender: durante la administración Mejía y por más de cuchumil meses, especialistas y empresarios dominicanos se reunieron con autoridades norteamericanas para discutir el TLC. La vaina se aprobó y la parte dominicana cantó victoria. El propio presidente Mejía y su secretaria de Industria, doña Sonia Guzmán de Hernández, calificaron el TLC como un éxito rotundo. Pero sucede que después del cambio de gobierno se han descubierto más empresarios que el carajo que lo objetan. Y sigo sin entender dónde estaba toda esa gente cuando el TLC se discutía…

Sí hombre, es verdad, este es el país que más impuestos paga sobre los pasajes aéreos. Eso no quiere decir, Maginito, que no se aprovechen otras cosuanitas. Por ejemplo, un pasaje Santo Domingo a Nueva York es más caro que uno de Nueva York a Londres. Y hay otras vainas más que ponen bronco a cualquiera…

¿Que van a realizar una marcha para protestar contra el Metro? Mire, Maginito, los choferes que se oponen a eso lo hacen por cuestión de intereses. Como viven fuñendo con el alza en los precios de los pasajes por la subida en el valor de la gasolina, cuando el 80 por ciento de los vehículos del transporte funcionan con gas propano subsidiado y gasoil.