Coctelera

Entonces, mi querido Magino, tenemos que el presidente Leonel Fernández también tendrá su propio programa de televisión. El anuncio se hizo ayer. El mandatario será el protagonista de “Agenda del Presidente”. Se dice que el programa irá por los intervenidos canales 27 y 13. Se afirma que la vainita comenzará el próximo ocho de junio, aunque se espera aun el anuncio de la hora de la difusión de la cosuanita, que será también dominical. Confórmese, viejo vagabundón, que algo es algo.

Ya le dije, al comenzar este gobierno, que el doctor Fernández no es amigo de eso que usted llama conferencia de prensa. Lo probó en su primera administración pública. Lástima que eso pase, pues en “Agenda del Presidente” le pondrán la bolita para que él batee por donde quiera. ¡Qué suerte tienen los mandatarios dominicanos! …

Maginito, si usted cree que solo en la política latinoamericana se ven cositas que provocan cierta hilaridad, ¡agárrese! La señora Laura Bush, esposa del presidente norteamericano George Bush debería ser candidata presidencial en el 2008 para mantener “la dinastía Bush”. Quien así piensa es nada menos que la señora Lynne Cheeney, entrevistada anoche por Larry King en CNN. La señora Cheeney es la esposa del vicepresidente Dick Cheeney, quien  no buscará la nominación presidencial porque tiene “otras cosas” que hacer, según dijo, aunque algunos afirman que es por cuestiones de salud. Tengo para decirle que si la señora Bush se convierte en presidenta, se presentará un problema para mucha gente, pues ¿cómo deberá calificársele? ¿De halcona o de halconesa? Dicho todo con mucho respeto. Por cierto, también cabe la posibilidad de que el gobernador de Florida, Jeb Bush, hermanito del mandatario que cubre su segundo mandato, trate de lograr la nominación republicana y después, la presidencial, lo que pondría muy contentito a papá Bush, quien ya fue jefe del Estado norteamericano. Pero a mí me gustaría más que la candidata fuera doña Laura, siempre y cuando los demócratas sustentaran la candidatura de doña Hillary Rodham Clinton, esposa del expresidente Bill Clinton, quien tiene excelente relaciones de amistad con personalidades de la República Dominicana y de la República de La Romana…

Maginito, apostamos cuanto usted quiera a que Miguel Mejía no es un “loquito”, como gustaba decir a un antiguo presidente criollito. Por el contrario, Mejía ha probado, desde que tiene investidura oficial, que sabe administrar su silencio, sobre todo, el de sus excelentes relaciones cultivadas con Hugo Chávez Frías desde que éste era un aspirante a la presidencia de Venezuela. Si Mejía denuncia que por aquí hay turpenes que quieren manejar el transporte  de petróleo desde la patria del Libertador hasta la refinería dominicana, algo muy bien sabe Mejía y no lo sabe solo desde este pequeñito solar sino desde el país que ha dado a Chávez más elecciones que el carajo…

Mire, viejito, no es la primera vez que se denuncia que algo huele mal en Dinamarca. Ya, en años anteriores, se habló de problemitas con el RC-2 que se traía desde Venezuela. Que se pedía una cosa, que se traía otra. Y hasta se ligó al expresidente venezolano Carlos Andrés Pérez con el negocio. Hoy Mejía, quien tiene el cargo de Secretario de Estado sin Cartera, afirma que sectores del pasado gobierno ligados con funcionarios de la administración Fernández, quieren explotar el asunto ese del transporte. Pero que los venezolanos, que no son ningunos pendejitos, afirman que dado que el país carece de una flota mercante, por “razones de seguridad”, tienen que ser sus barcos —de los venezolanos— los que traigan el petróleo a la Refinería de Haina. De pasada le recuerdo que, una vez, este país sí tuvo una flota mercante y por el simple hecho de que fuera controlada por el dictador Rafael L. Trujillo, jamas se justificará su desaparición cuando el hombre-fuerte fue firmado por los Carmelitas hace justamente 44 años…

Cabe suponer que el gobierno saldrá al frente a la declaración de Mejía, formulada en un programa del canal oficial y que destacó ayer tarde, como noticia principal, el vespertino El Nacional. Pero por más negativas que puedan darse, mi querido Magino, el secretario Mejía no es ningún manicito tostado para ponerse a hablar pendejadas. ¿Estamos?