Coctelera

Maginito querido, tengo por delante un problemazo del carajo. Sucede que quiero presentar, con una sinfónica formada por amigos, un concierto en el cual se interpretarán obras de Luis van Beethoven, Juan Sebastián Bach y Frederic Chopin.

Para disfrutar de ese espectáculo, me propongo cobrar módicos precios a manera de entrada al recinto que será la sede del concierto. Se me presenta el drama, sin embargo, de que me han dicho que dado que el concierto tiene carácter comercial, tengo que pagar derechos de autor por las obras a interpretar, a una cosa que se denomina Sociedad General de Autores, Compositores y Editores Dominicanos de Música, Inc., (Sgacedom). Mi problema consiste en que ignoro cómo llegarán los pagos que se hagan a través de Sgacedom a los familiares, a los descendientes de los eximios compositores clásicos mencionados hace un momento… Sgacedom publicó en la prensa, hace un par de meses, un anuncio que verdaderamente aterra, aún cuando afirma que sus advertencias contenidas en ese texto están garantizadas por la ley 65-00 sobre derecho de autor. Por su carácter draconiano, esa ley recuerda el agónico Reglamento 824 sobre Espectáculos Públicos y Radiofonía. La Sociedad de Autores y demás yerbas ofrece una relación de los sitios que se obligan a pagarle derechos por el uso de música, entendiéndose, desde luego, que el uso de esa música se considera con “carácter comercial”. Y me viene a la mente preguntar que si en las fiestas de cumpleaños que se efectúan en locales públicos cada vez que se interpreta “Celebro tu Cumpleaños”, se reserva un dinerito para entregarlo a los familiares del finado doctor Ramón Rafael Casado Soler, un dominicano ilustre, autor de la melodía citada. Eso así, dado en que en esos locales públicos se cobra una suma de dinero por el uso del mismo…q Sgacedom se muestra tan preocupada por esta pendejadita de los derechos de autor, que dio un plazo de sesenta días para que una amplia gama de establecimientos realice los pagos de lugar. A lo mejor ese plazo ya venció o está a punto de caer. Por cierto viejo viajero, Sgacedom advierte que el “uso comercial” de música en barcos y aviones está también sujeto al pago de los derechos de autor. Me imagino el aparato logístico de que disponen los cobradores dominicanos para actuar con efectividad en esas aeronaves y embarcaciones. Mire, Maginito, la cosa es tan seria que hay que cobrar los derechos de autor a los dueños de colmados y colmadones y hasta en los autobuses públicos, si éstos amplifican música de cualquier clase. Y solo se exceptúan del pago, al “ámbito doméstico” y el de los automóviles, cuando se trate de “acciones educativas”. ¡Vaya usted a saber qué significa eso, viejo carajete!. Claro que los hoteles y moteles no están libres de los gravámenes. Por eso tengo un amigo que luce un tanto afectado, pues me cuenta que él, de vez en cuando, da sus tiritos volados en los moteles, pero como es un amante de la música de Cole Porter, suele viajar con un CD que contiene inolvidables melodías del gran compositor gringo. El siempre exige que le pongan “Volver a Empezar”, pero hasta ahora no sabe cómo se hará llegar el dividendo a la familia Porter… q Las “advertencias” de Sgacedom son tan serias que expresa, en una de ellas, que se puede recurrir a los patrocinadores de eventos, como “responsables solidarios” en caso de que los organizadores fallen en sus pagos. Cualquiera se pregunta, por más ley del carajo que pueda decirlo ¿qué culpa tiene un patrocinador por cualquier falla en que incurra el organizador de un espectáculo? Se da usted cuenta, mi querido Magino, de cómo se quiere batir el cobre en este país, donde el cobre es un metal de exportación debido a los esfuerzos de abnegados ladronazos y a la pasividad gubernamental…q Sgacedom, preñado de buenas intenciones, como los constructores del camino hacia el infierno, se olvida de algo que también puede representarle unos pesitos de ingresos: los entierros. Ya son muchos los actos fúnebres en que se cantan las melodías favoritas del descontinuado. No es raro que en un sepelio se escuche “Cuando un amigo se va”. Suponemos que en ese último caso citado, Sgacedom le enviará su dinerito a Sadai, para que ésta a su vez, en cumplimiento de acuerdos, remita su dividendo a don Alberto Cortez. Los servicios de televisión por cable, docto Magino, no están libres de pagos de los derechos de autor. Pero a Sgacedom parece que se le olvidó expresar la manera de cobrar, digamos el canal 6969 cuando presenta un espectáculo con Shakira o con el Cundango de Michael Jackson…q Lo cierto del caso, viejito bandidazo, es que con las cosas que se ven por aquí, cualquiera recuerda la Unión Soviética. No se olvide que hubo una vez, en ese conglomerado “viuda Gorbachov”, que se mandaba al carajo eso de los derechos de autor -algo muy exagerado por cierto- por aquello del “patrimonio de la humanidad”…q Y para finalizar, Magino vilipendiado, ¿habrá que pagarle a los descendiente de Reyes y de Prod’Homme, cada vez que se interpreten las notas gloriosas del Himno Nacional? No, por nada.