Coctelera

El presidente de la Asociación para el Desarrollo, de Santiago, ingeniero Félix García, considera que la hidalga cibaeña merece que le retribuyan, en obras, parte de la riqueza que genera al país. De acuerdo a lo que dice Felitico, y nadie lo pone en dudas, Santiago aporta el 14 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI). Sería muy justo, considera el dinámico empresario, que cuando menos el 40 por ciento de la contribución santiaguense se reinvierta en la tierra de Radhamés Virgilio.

Desde luego, esta posición, justa repetimos, es chocante en estos precisos instantes, pocos días después que el jefe del Estado anunciara la inversión de más de cinco mil millones de tululuses en la sede de las Aguilas Cibaeñas. Felitico cree que las inversiones son necesarias para evitar que Santiago se convierta en una población fantasma en un futuro no lejano. Con todo respecto me permito decir que eso es prácticamente imposible, pues el santiaguense ama su ciudad y jamás permitirá que eso ocurra. Y con el propio Felitico a la cabeza, puede usted asegurarlo, se emprenderá un movimiento que lo evite, pues Santiago siempre es Santiago y así lo ha probado, convirtiéndose en una metrópoli con el esfuerzo de sus munícipes. Felitico anuncia una marcha del silencio en la que participarían las fuerzas vivas de la provincia para reclamar sus derechos a la inversión. ¡Cuidadito con eso! Se programa una marcha de silencio, pero ¿quién evita que en este país, siempre medio convulso, se infiltren, en esa marcha unos cuantos carajetes que rompan el silencio y otras cosas? Santiago tiene derecho a reclamar el 40 por ciento de lo que genera en riquezas. Muy cierto. Se observa, sin embargo, cierto celo con lo que se invierte en la capital. Sin que sea una defensa de esa inversión, vale decir que en la llamada “capital” se concentra, prácticamente, la mitad de la población dominicana, en una ciudad totalmente cosmopólita, como todas las capitales. Cierto es que se necesita racionalizar los recursos disponibles, pero aún así vale la pena preguntar ¿qué hacer, digamos, con Pedernales y Jimaní? En esas poblaciones y en muchas otras, solo se invierte pobreza. Y como Pedernales y Jimaní hay otras comunidades que están listas y servidas. Oigamos a Santiago, pero también debemos escuchar a los que prácticamente se han quedado sin voz pidiendo auxilio…  Magino querido, ya no sabemos qué esperar de las cosas que ocurren en la Gran Bretaña. Ahora tenemos que “estudios científicos” han probado que el chocolate derretido en la lengua es mucho mejor que un beso apasionado. Habrá que averiguar, de todos modos, si los patrocinadores de esos estudios no son productores de chocolates…. Caro Magino, ¿podría alguien del gobierno decirme cuántos préstamos con organismos internacionales o institucionales de crédito del extranjero están pendientes de ejecución? No, por nada, pero como esos préstamos, aún cuando no se haya soltado un sólo centavito, están sujetos al pago de comisiones, alguien debería interesarse por saber cuánto pagan los contribuyentes por esa vainita. Es más, abra el ojo, que a lo mejor se firman préstamos a sabiendas de que no se materializarán, pero en el interín hay que comenzar a pagar las comisiones y a pagarlas en dólares…. Otra cosuanita, viejo vagabundo, ¿en qué está la vaina esa de los préstamos con dineros del fondo de pensiones de la seguridad social? Hay que insistir, viejo Magino, en la necesidad de que esos fondos se rodeen de las mayores garantías. Buscar que el dinero ese, que es ajeno, produzca dividendos, es algo muy noble. Pero nunca se olvide, por ejemplo, que la crisis económica comenzó con el descalabro de Carlos Menem en el uso de esos fondos. Por aquí hay que tener el ojo bien abierto, pues el FMI limita el endeudamiento gubermamental y es muy fácil querer marcharle al dinero de los trabajadores. Algunos creen que si algo falla, entonces pueden venir las emisiones de bonos, es decir, jodernos o no haber nacido….  Este es un país muy especial, como decía el viejo anuncio del ron aquel. Ahora tenemos que en la Plaza de la Salud, que es un auténtico orgullo nacional, se hacen transplantes de órganos extraídos a cadáveres, un gigantesco paso de avance en el ejercicio de la medicina. Pero, al mismo tiempo, viejo Magino, por el frente de la Plaza de la Salud desfilan carretas tiradas por asnos y mulos, cargadas de limones agrios y otros frutos, lo lindo de todo ésto es que esas carretas se meten en la 27 de Febrero y hasta cruzan un pequeño túnel.