Coctelera

Mi querido Magino, espero que usted descansara muy bien durante los días finales de la Semana Mayor. Por eso confío que ahora se fajará a bajar el lomito. Tiempo es ya que lo haga. ¡Aleluya!….  

Mire, mi caro viejo vagabundón, uno escucha tantas pendejadas, que la memoria se le contamina. Por ese motivo, no estoy muy seguro de que exista un decreto-ley, expedido por el presidente provisional doctor Héctor García Godoy, a finales de 1965, por virtud del cual se establecía, de manera concluyente, que cualquier arbitrio dispuesto por los Ayuntamientos, tendría que ser aprobado, previamente, por el Consejo Nacional de Desarrollo (CND). Ese Consejo, charlatán de aldea, se ha venido reuniendo una vez al año, convocado por el jefe del Estado, para conocer el proyecto de presupuesto y ley de gastos públicos de la República. Si eso es así, al carajo con el gravamen impuesto a muchísimas empresas por el Ayuntamiento de Santo Domingo Oeste. Lo que me choca, sin embargo, es que ningún organismo oficial ni privado haya hecho referencia al decreto-ley del doctor García Godoy. Ese decreto-ley tenía más justificación que Lola. ¡Imagínese usted, Caro Magino, a los Ayuntamientos colocando arbitrios a su antojo! Con todo y los controles existentes, no se olvide usted que por los lados de la frontera, muy recientemente, querían cobrarle un arbitrio a los camiones que entraran a una “ciudad” determinada!…..   Y ya que menciono la zona fronteriza, debo decirle que, en reiteradas ocasiones, he respaldado que se den incentivos, muchos incentivos, a las empresas que se instalan en la más depauperada zona del país. Pero no quiero que confundan las cosas, don Magino. Se sobrentiende que la exención del ITBIS a quienes vayan a laborar en la línea que divide los dos países que comparten el dominio de la isla, es algo que jamás se justificaría. El ITBIS tiene que pagarlo titirimundachi. El ITBIS no es un costo de producción, es, sencillamente, una carga que cubre quien compra el producto elaborado. Es chocante, digamos, que usted tenga que pagar el 16 por ciento del valor de un pito en la capital cuando desea adquirir ese pito. Pero si lo compra en una empresa de zona fronteriza, el pito está liberado de ese ITBIS, es decir, cuesta un 16 por ciento menos que el pito capitaleño. Eso si sería injusto, pues no se pueden establecer dos esquemas para el consumidor. Que se den todos los incentivos a las empresas que vayan a la línea fronteriza, pero sin dañar a negocio alguno. ¡Amén!….   La señora Maritza López, directora de Pasaportes, es una funcionaria de alto quilate. No vacila en admitir las limitaciones de la oficina a su cargo en Santo Domingo Este y señala, asimismo, que carece de los recursos para remodelar o arreglar todas sus dependencias al mismo tiempo. Lo que no se puede negar, pese a ciertas protestas de grupos interesados, es que la señora López, desde que llegó a Pasaportes, trata de hacer las cosas bien y es incansable, como la soda aquella, a la hora de fajarse a trabajar. Funcionarios como ella le hacen mucha falta a cualquier gobierno….   Dirigentes deportivos federados favorecen la creación de una Secretaría de Estado de Educación Física. Entienden que, de esa manera, el gobierno adjudicará al nuevo departamento los recursos necesarios para desarrollar la actividad. Respeto esa opinión pero no la comparto. Lo que el país necesita no es un aumento de la burocracia sino, por el contrario, una reducción de la misma. Considero que la educación física es una materia en la forma del estudiante, como las matemáticas, las ciencias naturales, las ciencias sociales, la gramática, etc. Eso si es una materia a impartir, como cuestión elemental, en cada curso. La educación física está llamada a desarrollar el cuerpo del estudiante, a hacerlo de una forma científica que beneficie su salud y jamás dañe la misma. Es parte integral de la educación del estudiante y, por tanto, debe ser un desarrollo una atribución de la Secretaría de Educación. Que el gobierno facilite los recursos económicos que reclama el desarrollo de la educación física es una cuestión de conciencia, de voluntad política. Lo primero que tiene que hacerse es designar el número suficiente de profesores de educación física para la evolución de la actividad, sobre todo en los colegios privados. Un colegio que disponga de una matrícula de mil alumnos, digamos, no cuenta con un solo profesor para las matemáticas o para la geografía. ¿Por qué, entonces, debe contar con un solo maestro para la educación física? El fomento masivo de la educación física es algo muy necesario para el desarrollo deportivo de una nación. Pero no debe verse esa educación física, de manera exclusiva, como una fábrica de atletas para surtir el deporte llamado de “élite”. La educación física, por encima de todas las cosas, tiene que formar parte de la educación ciudadana, digamos de la construcción de un dominicano sano y fuerte, que pueda ser útil al futuro de su país. Ahora mismo, mi querido Magino, y dados los cambios operados en los últimos años, se hace necesario que las enseñanzas de las matemáticas constituyen una cuestión prioritaria en el pensum escolar. Pero por eso no se puede crear una Secretaría de Estado de Matemáticas, sino atender, debidamente, esa asignatura en Educación.