Coctelera

Muy buenas, mi querido Magino. Espero que descansara alguito en el día de Corpus. ¡Y a la carga, dijo Vargas, y le rompieron eso mismo! Viejo sinverguezón, ¡cuántas verdades dijo ayer el muy conocido sacerdote jesuita y economista de fuste, don José Luis Alemán! El siempre combativo y combatido religioso le advirtió a su discípulo, licenciado Juan Hernández, hoy director de Impuestos Internos por segunda vez que no jugara con duro con los empresarios, en la vainita esa del cobro debido de los impuestos. El padre Alemán dijo que Hernández puede “pellizcar” al empresariado, pero que si trata de cobrar en firme y toca en serio a ese sector se podría producir “una grave crisis política en el país”…

Mire, Maginito, habrá quienes entiendan que el padre Alemán exagera, que es alarmista y veinte mil firmas más. No pase por alto, sin embargo, esas advertencias, aunque tampoco les coja miedo. No se olvide, Maginito, que a través de los años suele se hablar de que los verdaderamente intocables son los militares y que a éstos hay que tolerarles todo. Con eso también se ha exagerado hasta la tambora, aún cuando hoy casi está probado que los militares, por sí mismos, no tumban ni pueden tumbar gobiernos. Esos días pasaron. Es más, eso viene desde hace años, aunque algunos sectores siguen atemorizando gente con carabina vacía, como dice el viejo refrán…

¿Se olvida usted, Maginito, que prácticamente al comenzar el gobierno de don Antonio Guzmán, se denunció un complot militar en el cual muy pocos creyeron? El gobierno de Guzmán, en forma exagerada, llevó militares balagueristas de alto rango, esposados, para que fueran interrogados por la autoridad civil. Todo se diluyó como tenía que diluirse, pues ¿cuándo carajo ha visto usted un complot militar dirigido por oficiales sin tropas ni mando? El doctor Joaquín Balaguer manejó a los militares como le vino en ganas y al permitir que muchos de sus jefes se enriquecieran, prostituyó y debilitó a la que debió ser una fuerte institución nacional. Pero con los empresarios, Balaguer nunca se perdió y con ellos jugaba al aflojaito y al apretaíto, aún cuando los “hombres de negocios” salieron bien parados. Eso sí, con manos fuera de los carteles…

La evasión fiscal, a través de los años, ha sido un serio problema, pues el gobierno es tremenda macana para cobrar los impuestos indirectos, que tiene que pagar todo el mundo, muy especialmente los más necesitados, recargados en los precios de los alimentos, el transporte, los alquileres, lo colegios, los medicamentos, y demás yerbas. Juan Hernández, un formidable recaudador, y un hombre excelentemente bien preparado, como señala el padre Alemán, sabe de qué pata cojea el caballo de carreras y necesita un respaldo total no solo del gobierno, sino de la ciudadanía, para que reduzca al mínimo la vagabundería esa de estafar al Estado con el no pago de impuestos. Desde luego, el Estado también que asuma su papel correctamente, pues hay empresarios que se quejan, con sobrada razón, de que se les exige el pago de tributos para gastar ese dinero en pendejadas, en mantenimiento de botellas y gustitos por todos lados en francachelas, en vez de devolver las cargas en servicios a la ciudadanía…

Alemán dice algo que se conoce desde hace mucho tiempo: si los impuestos se pagaran como es debido, sería innecesario reventar más las costillas del contribuyente con nuevos tributos. Es importante, pero muy importante, aunque el gobierno no sea una pulpería o un supercolmado, que el presidente de la República asuma, personalmente, el control de los gastos oficiales. Quizás en esto el doctor Balaguer era un diablo a caballo, pues había que darle un informe diario de los ingresos estatales para él aprobar los egresos. Puede, Maginito, que a lo mejor al presidente Fernández no le guste tanto como el doctor Balaguer ese asunto del manejo de los recursos, pero dada la situación que se vive en el país, importa que lo haga, pues es la única manera de frenar ciertas pendejuanitas. Y algo más tiene que hacer: dar un total respaldo a sus recaudadores, para que éstos hagan cumplir las leyes. Y para que entiendan que, como en el dominó la cajita blanca pesa mas que el doble seis. ¿Que cobrar impuestos de acuerdo con la ley generará una crisis política? Ni modo, las crisis se evitan, pero cuando son inevitables se enfrentan. Y para quienes sueñan con golpes que generen un Chávez, vale recordarles que ese Chávez llegó al poder en elecciones libérrimas y que elecciones libres ha ganado mas veces que el carajo, solo que respaldado, en forma mayoritaria, precisamente por quienes siempre tuvieron que pagar impuestos en lo que comían y vestían y en la escuela que pagaban a sus hijos, y en los medicamentos que tenían que comprar. Nunca se les ofreció la oportunidad de evadir tributos, pero sí les llegó el día en que pudieron elegir a quienes le gobernaran para que éstos cobraran, ahora sin apelación, a los evasores profesionales.