Coctelera

“Agripino jamás tendrá que intervenir en las elecciones del CONEP”. Farmacia Mella… Mi querido Magino, ¿qué le parece a usted el rico menú servido por Gallup-HOY con los principales precandidatos —declarados o no— de los “tres grandotes” de la política nacional? Lo más notorio de todo es la baja en la popularidad del presidente Leonel Fernández, cuyo descenso, de agosto a noviembre, ha sido de trece puntos, mientras que su antiguo aliado en el gabinete, Danilo Medina, en el mismo período, dio una subidita de 10.3 puntitos. Jaime David descendió de 17 a 14 puntos y José Tomás Pérez, relleno en la carrera, muestra un 7.2 por ciento en las preferencias electorales. Pero ese 7.2 por ciento, mi querido Magino, sumado a cualesquiera de los otros candidatos, puede joder bastante la pista…

En el perredeísmo, mi caro amigo, no hay nada de sorpresas, pues era de esperarse que la costosa campaña de Miguel Vargas Maldonado diera sus frutos. El antiguo secretario de Obras Públicas de Hipólito Mejía, pasó de 11.9 en agosto a 39.9 en noviembre, lo que no es una pendejadita. Pero no pase por alto que Milagros Ortiz Bosch también subió, de 17.8 en agosto a 26.38 en noviembre. Como el PRD es un partido en el cual nada se puede decir que pasará o no pasará, hay un 20.3 por ciento que no favorece a candidato alguno y un 13.5 por ciento que no sabe por quien votará. Es decir viejo charlatán, más de un 30 por ciento lo conforma un voto que no se ha definido…q En el reformismo socialcristiano, la encuesta no presenta sorpresa alguna, pues concede un 46 por ciento —el mismo de agosto— a la línea que es Eduardo Estrella, mientras que sí llama la atención la baja en la popularidad de Amable Aristy Castro, quien de un 27.3 en agosto descendió a 18.9 en los últimos días. Luis Toral completa la lista con un 8.2 por ciento, es decir, con un aumento seis puntos de agosto a noviembre. Tiene usted su listita, mi querido viejo. Coja, deje e insulte, que ya estamos acostumbrados a esa vaina… Un senador anunció que el presidente Leonel Fernández hablará de nuevo al país para referirse a la reforma fiscal. Mire, viejito querido, la primera vez que Leonel habló sobre ese asunto, lo hizo en un discurso muy aceptable y eso no significa que las reformas propuestas fueran buenas o malas. Pero al día siguiente del anuncio, ya se comunicaban reformas a las cargas propuestas. Todavía los empresarios, a quienes Leonel puso los impuestos propuestas sobre el tapete, no habían protestado. Poco después el jefe del Estado aceptó reunirse con sectores que adversaban su proyecto. Tengo entendido, viejo verde, que lo valiente no quita lo cortés, pero eso del presidente aguantar vainas por todos lados no le favorece a él ni a su gobierno ni mucho menos a su partido… La Cámara Americana de Comercio puso lo suyo en oposición al proyecto. Lo mismo hicieron los partidos políticos. Se agitó con los sindicatos y por fin le quebraron las muñecas al presidente. Ya nadie sabe, a ciencia cierta, en que consistirán las reformas a las que se referirá el mandatario. Lo que importa ahora es que cuando el jefe del Estado hable, su proyecto sea entregado al Congreso Nacional. Que sea allí donde empresarios y demás yerbas aromáticas se fajen a cabildear. Pero el mandatario debe hacer que su palabra se respete. No se puede estar pendejeando con esta gente que le tumba el pulso a cualquiera y después sale a reírse, no del Ejecutivo, sino de los centenares de miles que tendrán que pagar como a ellos les venga en ganas… El PLD, mi querido Magino, ya saborea el amargo gusto de una crisis que se quiere ocultar, por el hecho de que tanto el presidente como Danilo Medina aspiran la nominación presidencial. Danilo no anuncia su posición, pero es innecesario que lo haga. El presidente permanece calladito y no suelta prenda en ningún sentido, pero su gente se mueve por todos lados y eso no es a sus espaldas. Lo lindo del caso es que la oposición, con razón, quiere darle cuerda a Danilo, mientras en el peledeísmo cunden las voces desaforadas. Por eso, Magino adorado, hay que ponderar la de Miguel Cocco, quien culpa tanto al mandatario como a su antiguo secretario de la Presidencia por la crisis existente. Ya el Comité Político ha recibido una misiva en la cual se le pide reunirse para conocer a lo interno cuanto ocurre en el peledeísmo. ¿Duda usted, todavía, que exista diferencia alguna entre el PLD de hoy y el que fundó don Juan hace 33 años? ¿Se olvida usted que don Juan, en su Constitución de 1963, cuando era perredeísta, hizo incluir una disposición que proscribía la reelección presidencial? Coja ahí, pues no era por bruto que don Juan pensaba así.