Coctelera

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Buen día, querido Magino. Dígame una cosa, viejo civilista, ¿hasta cuándo el mundo mantendrá una posición que puede calificarse como indiferente, ante la tragedia que vive Irak? ¿Es qué, acaso, no son seres humanos los miles y miles que han perdido la vida en una guerra civil que el invasor yankee cree que no es tal, todo por pura conveniencia?

¿Hasta cuándo el mundo no pegará el grito en el cielo para que el presidente George Bush entienda el abuso que se comete, a diario, contra una nación que debe ser preservada si se quiere una historia real de la humanidad? ¿No pueden las Naciones Unidas, cada día, reclamar la salida de las tropas yankees de Irak y que se respete la soberanía de ese país? Poco o nada importa que Norteamérica y cualquier otro troglodita que la acompañe use el veto. ¡Irak bien merece la defensa mundial para que se detenga la carnicería que estremece a ese desafortunado país!…  Maginito, Milagros Ortiz Bosch y Fello Suberví junto a sus compañeros “unitarios”, están dados al Diablo con la jugada que le hicieron a Rafael Díaz Filpo para serrucharle el palo como miembro de la Junta Central Electoral (JCE). Fello no vaciló en acusar al PPH y al ex presidente Hipólito Mejía de la jugada que llevó a Eddy Olivares al tribunal electoral, como titular, dejando a Díaz Filpo como suplente, posición que renunció con el respaldo de la “corriente” que trata de ser de 220 mientras que el PPH la considera de 110…  Entonces tenemos, viejo querido, que los nuevos miembros de la JCE afirman que no defraudarán a los electores. ¡Bravo! Pero, de todos modos, vale decirles que tenemos a don Agripino en reservas, por si acaso, aunque todavía no sabemos quién reemplazará a Hans Hertell como embajador de los Estados Unidos. Pero no importa, aunque sea Pichón de Burro, si tiene la investidura de las barras y las estrellas, ¡ese mismo es!…  No sé por cuales motivos el proyecto de reforma o rectificación fiscal me hace rememorar días de lucha entre empresarios y el hábil presidente Joaquín Balaguer. No recuerdo el año, pero sí que Balaguer, al acudir al Congreso Nacional a depositar memorias de un período de gestión, estremeció el país con una serie de proyectos dirigidos a transformar el régimen de la tenencia de la tierra. Como había que esperarlo, el sector empresarial gritó como un chivo. No es momento para decir si los proyectos eran buenos o malos, dado que el propio Balaguer, por ambicioso, los torpedeó para no malquistarse con grupos militares y la caverna de la Sarasota. Lo que sí es una verdad, como un templo, es que el Presidente manifestó que las reformas propuestas perseguían mejorar las condiciones de vida de los campesinos, que éstos ganaran más dinero. Y lanzó el rayo: con un campesinado con mayor poder adquisitivo, quienes se beneficiarían serían los que se oponían a las reformas, pues ellos controlaban el aparato productor y serían ellos quienes venderían a los que podrían comprar más por ganar más dinero. Las mentalidades arcaicas no entendieron bien eso. Ahora puede ocurrir otro tanto, aunque por distintos caminos. Una reforma que no afecte, en gran medida, a las clases más necesitadas, incluyendo hasta la media, dejará en manos de éstas algo más de poder adquisitivo y ese poder adquisitivo será captado por quienes se han opuesto a la reforma desde antes de saber en qué consistirían las mismas, pues ellos controlan, en cierta forma, el mercado productor. Desde luego, es una lástima que el gobierno, por temeroso o por lo que sea, no toque el informe del Banco Mundial en el cual se dice, sin muchos rodeos, que las empresas dominicanas dejan de declarar a Impuestos Internos la mitad de sus ventas anuales, lo que no es una evasión chiquitita, y que las empresas “grandes” dan cuenta del 76 por ciento de las ventas. ¿Cómo es posible que el Banco Mundial disponga de esas cifras y el gobierno las ignore? ¿O es qué se repite el caso del presidente Balaguer con sus leyes agrarias, quién las saboteó él mismo para mantenerse en el poder con la “gracia” de quienes podrían ser afectados a la hora de aplicar la justicia social a hombres y mujeres que, durante siglos, no han vivido sino que han vegetado? No hay duda alguna, Maginito, que entre quienes claman a los cuatro vientos “no más impuestos”, los hay que no pagan los existentes, pues consideran, equivocadamente, que el 2006 es 1963. Lástima que en el gobierno existen quienes tienen hoy tanto temor como el que mostró el régimen del profesor Juan Bosch en 1963, régimen que si le hubiera roto la parpatana a los conspiradores nos hubiera evitado hasta las complicaciones desde hoy.