Coctelera

Entonces, mi querido Maginito, las primarias de los partidos políticos, con miras a las elecciones parciales del 2006, costarán 750 millones de los podridos, solo en el 2005, a los reventados contribuyentes quisqueyanos. ¡Timbales! La Junta Central Electoral (JCE) ya pidió el dinero al Poder Ejecutivo y lo lindo del caso es que desde el Congreso sueltan la vaina esa de que ese precio es más barato que cualquier dictadura. No joda nadie. ¡Dictadura es la que puede amenazarnos si seguimos dilapidando el dinero que llega a las arcas del Estado! El reformista Quique Antún luce tener más razón que el carajo: el partido político que no puede costear sus primarias, que desaparezca de la faz de la tierra. Pero como lo bonito es que sea el Estado el que mantenga vagos hasta en las Cámaras Legislativas, ni modo, a pedir tocan…

¿A usted no le resulta chocante, mi querido Magino, que le entreguen dinero de los contribuyentes a una pendejada que llaman partido y que saca diez votos en los comicios? ¿No sería mucho mejor designar a esos diez votantes como inspectores de sanitarios de bares y restaurantes? Al menos, saldrían más baratos que subvencionando la democracia, perdón, las entelequias llamadas partidos. Para las pasadas elecciones, los infelices contribuyentes entregaron más de 500 millones a los partidos políticos. Pero ese dinero no alcanzó a los botarates y estaba el fajazo a industriales, comerciantes y hasta a los recogedores de desperdicios. Por eso es que mucha gente que suelta su dinerito, después quiere servirse con la cuchara grande, y organizan contrabandos, evasiones y o otras chucherías…

Mientras tanto, Maginito, los pendejos cuyos dineros pagados en impuestos son entregados a estas asociaciones que reciben miles y miles de vagos y algo más, esos pendejos, repetimos, tienen que hacer frente a un costo de vida estrangulador y cuando perciben un aumento salarial, ese aumento ya ha sido tragado por la inflación. Esa inflación, empero, solo toca de refilón a quienes más gritan, sobre todo para negar un justo aumento en los emolumentos que pagan a la cara de cañón que usan. ¡Buenos ratones! ¡Y que Dios bendiga a Fidel!…

Por cierto, Maginito, leemos que Fidel prohíbe las transacciones en dólares. Usted puede apostar, peso a cabo de túbano, que la disposición se cumplirá o para la burra quienes le pasen por encima. Por allá las leyes se respetan. Aquí, por cierto, y hablando de leyes, hay quejas en Amet por el hecho de que las “multas” que se imponen a los conductores que usan autos con vidrios entintados nunca son aprobadas por los jueces. Vale que se establezca, claramente, que dice la ley. Los jueces afirman que el texto no considera infracción alguna el usar vidrios entintados y por eso no sancionarán chofer alguno que los use ¿Tienen o no tienen razón? ¡Qué contesten los legisladores que tan ocupados están!…

El jefe de la Policía hizo una denuncia preocupante: un hombre es sorprendido con las manos en la masa, acariciando lo que no es suyo. Lo agarran. Le leen sus derechos y que se yo cuantas firmas más. Pero lo lindo del caso es que en los archivos policiales se comprueba que ese mismo hombre, ocho días antes, fue puesto en libertad por un juez que no encontró pruebas en otros sometimientos hecho al carajete que le gusta coger lo ajeno. Que nos perdone la Santa Iglesia, pero ¿no sería posible instituir el día de San Pedro Julio Ripley? No, por nadita…

¿Qué hay del Día del Contrabandista? ¿Y de instituir la orden al Contrabando? No echen esas ideas en saco roto. Vamos a adelantarnos a otras naciones del hemisferio. Es más, podríamos hasta crear un fondo de retiro para los contrabandistas, pues éstos, cuando lleguen a una edad avanzada, son dignos del reconocimiento de la sociedad. Podría el Estado, además, pensionar a unos cuantos cuando ya no puedan, por razones de peso (?), engañar a las autoridades. Total, ¿cuántos carajetes son pensionados, cada año, por asuntos puramente políticos? No dejemos a los contrabandistas a la suerte de Dios. Esa gente, que tan coherente ha sido a la hora de ayudarnos a todos, no puede ser abandonada. Es más, y como última cosita, no sobraría que una de esas universidades progresista que tenemos por aquí, estableciera una licenciatura en contrabando. Suponemos que encontrar profesores de primera línea no acarearía dificultad alguna.