Coctelera

Muy buenas, don Magino. Mire, viejito charlatán, la inmensa mayoría de los dominicanos está de acuerdo en que la Policía Nacional necesita sustanciales transformaciones. Y esa misma mayoría respalda cuantas gestiones positivas emprenda el gobierno para lograr esas transformaciones. Ahora bien, viejito vagabundón, mucha gente se cansa ya de que se hablen tantas pendejadas alrededor de la Policía, que cada día funcionarios gubernamentales emitan opiniones sobre el tema y que, por tanto, caigan en ceborucadas que hacen más daño que bien. Si hay policías gansters, pues a la justicia con ellos. Si hay policía abusadores, pues “e pa` fuera que van”. Que los sueldos que los agentes ganan son insuficientes, pues a buscar la forma de mejorarlos. Pero ya basta de hablar tantas pendejadas y, al parecer, solo el presidente de la República puede contener la avalancha lingüística que sale de unas boquitas azucaradas que buscan preeminencia con hablar vainas…

Mire, Maginito, creo que el diputado perredeísta Henry Sarraf está más que bien intencionado cuando habla de colocar el nombre de Juan Marichal al estadio Quisqueya, de esta ciudad. Pero de buenas intenciones, ni modo, está el caminito aquel que no conduce a la gloria, ni siquiera a la Guerrero. Por eso, viejito vagabundón, déjenle su nombre al Quisqueya, que es sumamente honrador y conocido y busquen otra forma de homenajear a Juan, por ejemplo, instituyendo una orden deportiva que lleve su nombre. Por cierto, charlatancito de aldea, me dicen que por ahí camina un proyecto de ley que da el nombre del extraordinario atleta Félix Sánchez al estadio olímpico del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte. Sánchez es campeón mundial de los 400 metros con vallas y ganó oro –en esa distancia– durante los Panamericanos de Santo Domingo. Sánchez es merecedor de reconocimientos. Pero para hacer bien que bien las cosas, no estaría de más revisar archivos, y comprobar si existe alguna vieja resolución que designe el estadio olímpico con el nombre de Jaime -Capejón- Díaz. Para quienes llevan anotaciones en el Congreso y fuera del mismo, Jaime Díaz fue un atleta y educador fuera de serie. En campo y pista fue un auténtico monarca y solo sus actuaciones en los juegos de 1937 lo exaltan al templo de la fama. Como educador, ni modo mi querido Magino, por años y años recibió legiones de estudiantes a quienes preparó en educación física, ganándose el respeto y el cariño de cuantos le trataron. Y para terminar con su carrera deportiva, los Leones del Escogido lo tuvieron en sus filas, como veloz lanzador, en los campeonatos que se efectuaron en el decenio del 30 y del 40…

Ya que hablamos de asuntos vinculados al deporte, vale decir, mi querido Magino, que el parque de San Luis parecía una especie de sucursal dominicana, pues estaba la bandera nacional por muchas partes y cuando cayó el out 27 para dar la serie mundial a los Medias Rojas de Boston, ni modo, la enseña quisqueyana recorría dogaut, camerino y parte del estadio, pues eso se encargaron de fomentarlo Pedro Martínez, Manuel Ramírez y David Ortiz. Formidables gestos de esos criollitos, independientemente de su sobresaliente labor para que Boston se ciñera la corona. Por cierto, pelotero retirado, ¿se fijó usted que los criollos coparon los títulos de más valiosos en la post temporada? Ortiz en la Americana, Alberto Pujols en la Nacional y Ramírez en la Mundial. Hay que esperar, ahora, al propio Ramírez o a Vladimir Guerrero en la temporada de la Americana y solo Barry Bonds puede con Pujols en la Nacional…

Maginito, los yankees se han “globalizado” en materia electoral. Mejor decir que se latinizan. Ya tienen observadores extranjeros, aunque solo observando. Se habla de pérdidas de boletas electorales en Florida, un estado en que la comunidad hispanoamericano no es una pendejadita. Hay quienes temen trastruques de listados en Pannsylvania. ¿Qué pasa en el timbeque? ¿Tendrán refuerzos dominicanos para esos comicio de los próximos días? A Estados Unidos, en su proceso electoral, solo falta ahora que embajadores latinoamericanos se dediquen a proteger a los electores y eviten, con sus actuaciones, algunos chanchullitos, sobre todo de los muchachones que tienen experiencia en esa materia y que han sido contratados por los buschianos. Eso sí, que arreglen bien sus vainas, pues no podrán ir a ocupar micrófonos de CBS, ABC o NBC. Por si acaso.