Coctelera

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¿Se sorprende usted, viejo Magino, de que ya comenzó el alza de muchos medicamentos? Lo lindo del caso es que hay gente tan descarada que atribuye la elevación de precios “a la devaluación, a los movimientos de la prima del dólar? Y no lo hace, como debería hacerlo, atribuyendo la vagabundería a la especulación, al afán de ganar dinero aún cuando para eso se necesite masacrar a los enfermos.

Mire, viejito vagabundo, hasta donde hemos podido saber, por aquí no hay devaluación desde hace un tiempecito, y la prima del dólar, se mantiene estable desde hace más de dos años. Es más, esa prima bajó desde un poco más del 50 por ciento, al 33 por ciento en que se encuentra hoy. Los medicamentos, empero, siguieron su agitado curso con la otra vagabundería, la de la reposición de inventarios… Los importadores de medicinas, los propios farmacéuticos, ven el diablo cuando se les menciona a Promese. Y es una lástima que ese organismo del Estado carezca de fondos para adquirir los medicamentos que reclama, masivamente, la población dominicana. Aún así, Promese presta un gran servicio a la colectividad y la clase pobre, generalmente, puede adquirir allí muchos medicamentos a precios bajos, medicamentos por los cuales el “sector privado” le arranca un riñón a cualquiera. Ahora mismo, viejo charlatán, se produce un fenómeno que no debe escapar a la mirada de las autoridades. Importadores de medicamentos, jefes de laboratorios, adquieren farmacias y forman una cadena con éstas. A lo menor nada ilegal hay en la maniobra, pero cuídese usted, pues el que importa y fija los precios también los venderá al público, en sus propias farmacias. Y para que usted vea como es la vaina, ayer, en una farmacia vendían las agujas para el uso de la insulina a RD$4.15 la unidad. En otra farmacia, muy cercana, el mismo producto costaba RD$4.00 la unidad. Lo lindo de todo ésto, es que ambas farmacias pertenecen al mismo grupo patronal. No debo recordarle que existen estudios que afirman que hay importadores que se ganan hasta el mil por ciento en determinadas líneas que adquieren en el extranjero. Suponemos que Impuestos Internos también conoce esos estudios, así como otros en los cuales se indica que las farmacias establecidas en el país podrían producir más de 5,000 millones de pesos, en adición a lo que pagan, si se revisan sus declaraciones juradas de impuestos. ¿Se agarrará algún día el toro por los cuernos en este asunto de los medicamentos? Un médico de la vieja guardia, general retirado, asegura que para enfrentar esta dificultad, el gobierno tiene que someterse a un intenso tratamiento a base de granomicina con braguetamina… Magino, ¿cree usted oportuno enviarle al senador Teddy Kennedy una copia del discurso pronunciado por el empresario José L. Corripio Estrada (Pepín) el día del inmigrante? De esa manera, viejo verde, el alegre legislador norteamericano conocería otra campana en el asunto ese de los tratos que se ofrecen en el país a los inmigrantes…q Maginito, sin duda alguna que al general Rafael Rhadamés Rodríguez Ferreira le ha tocado una china bien agria en la Dirección de Control de Drogas (DNCD). El alto oficial acaba de anunciar que dispuso la cancelación de 3,745 agentes “honorarios” que tenía la DNCD, con carnet y todo. Usted se preguntará, caro Magino, cómo es posible que eso pasara. ¿Quién carajo concibió ese programa? ¿Cuáles eran las funciones de esos agentes honorarios? ¿El chivateo o el aprovechamiento del carguito? El general Rodríguez Ferreira, un agente de inteligencia y un militar a tiempo completo, con estudios de Estado Mayor, ha tenido que limpiar en la DNCD, pero sin duda que cuando hace cicatrizar una herida por un lado, brota otra por el otro… Ya se lo decía, caro Magino, los cabildos del país pedirían préstamos al Reservas para pagar el sueldo 13 o de Navidad. Y por más pataleos, a la larga el Banco dará los créditos, con su ganancia del 12 por ciento anual, y cobros descontados de antemano en los chequecitos que recibirán los empleados de los ayuntamientos…¿Qué un millón de usuarios del servicio eléctrico opera fuera de la red y eso provoca enormes pérdidas anuales al país? ¿Y de quién es la culpa de eso? ¿Acaso de los párrocos barriales? Que ese millón de usuarios arroja pérdidas por 672 millones de dólares cada doce meses. Y que esas pérdidas pueden calificarse como robos. Bien, ahora cabe preguntar, ¿y a cuánto ascienden los robos de que son víctimas los usuarios que sí pagan sus servicios energéticos? ¿O acaso no es un robo lo que se hace con éstos, al cobrarles el más caro servicio hemisférico? Por cierto, hubo una época en que economistas se daban gusto diciendo que el servicio dominicano era el más caro del globo terráqueo, pero desde hace unos añitos que guardan la lenguita por donde no les da el sol, para evitar quemarse.