Coctelera

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Muy bien haría el gobierno si aclara todo cuanto se relaciona con un préstamo por 50 millones de dólares, que serían dedicados a la construcción del ambicioso proyecto denominado “Ciudad de la Salud”, en el Este de lo que aun llamamos Distrito Nacional. Metido hasta la tambora, en el asunto crédito y construcción, está la tristemente célebre Carimex, que no goza de mucho prestigio en determinadas zonas oficiales aunque en otras le tienen un cariño que mata.

El proyecto es formidable y lo necesita una zona superpoblada. Pero parece que se rememora el neorealismo italiano de la post guerra y “algo flota sobre el agua”. Aclarar esa vaina sería muy conveniente para todos, especialmente para las autoridades. También sería buenito saber por cuáles motivos, sin que se hable de que fulano ganó una licitación, se tiran materiales de construcción en sitios en que se levantarían centros médicos. En cuanto a la protesta del Colegio Médico Dominicano (CMD) de que la “Ciudad de la Salud” será un centro “semiprivado”, ya Salud Publica aclaró lo contrario. ¡Lástima! Hubiera sido deseable que esa “Ciudad de la Salud” operara como lo hace la “Plaza de la Salud”, donde nunca faltan medicinas ni otras cosuanitas. Allí todo el mundo trabaja de campana a campana y los vagos para el carajo. ¿Se imagina usted lo que sería la “Plaza de la Salud” en manos de Salud Pública? Ya solo existiría el cascarón…o Maginito querido, el amigo Pérez Figuereo es un diablo a caballo en el manejo del idioma. Daba gusto escucharlo el jueves en la noche, explicando cómo la “huelga” había logrado sus objetivos, pues había “despertado” al pueblo dominicano de su “letargo”. Pérez Figuereo señaló los éxitos de la “huelga” y manifestó que hubo una “baja considerable” en el transporte de pasajeros en las primeras horas del jueves. ¡Un timbal de oro para Pérez Figuereo!… El Tribunal Tributario que conoce el litigio verizon-Impuestos Internos aplazó el juicio para el próximo 27, dado que un jurel de la empresa mexicana que adquiere la norteamericana estaba enfermito y no pudo acudir a la audiencia del jueves. ¿Habrá fallo el 27 o el juicio será cuestión del archivo, dado que existe la posibilidad de que se busque una solución “administrativa” fuera de corte? Mire, Maginito, no nos llamemos a engaños. Después que el amo imperial metió las narices, públicamente, este asunto no es para tribunales, pues a nivel internacional nadie cree en esa vaina, por más independencia de la justicia que se pida. Hay dos “jueces” que deliberan alrededor de este asunto: el presidente Leonel Fernández y el embajador estadounidense Hans Hertell. Se han reunido en el Palacio con otros tiburones de la bahía y ya se habla de una negociación en la cual al gobierno le darán una boronita de los más de 500 millones de dólares que reclama Juan Hernández. Veremos en qué para esta pendejada, pero puede usted estar seguro de que Verizon no pagará la suma que pide el gobierno quisqueyano… El presidente del Senado, Reynaldo Pared Pérez, asegura que la huelga fracasó porque en el país no hay condiciones para protestar. ¡Craso error el pensar de esa manera! Si aquí no hay motivos para protestas, nos jodimos. En todas partes y a todas horas, hay que estar vigilantes para protestar. Es más, las protestas, en cierta forma, constituyen una parte vital del régimen democrático. El día en que no se pueda protestar, pues apague el bombillo, si alguno queda prendido, y a volar Pichulí Manzueta…o Muy bien ha hecho el presidente Leonel Fernández al disponer que se entreguen 30 millones de pesos a la OMSA para paliar sus dificultades económicas. El gobierno, bajo circunstancia alguna, puede permitir el naufragio de la OMSA. Con el subsidio a ese tipo de transporte, se hace una verdadera inversión social, pues los vehículos de la OMSA son utilizados por personas de escasos recursos económicos, que no pueden destinar grandes porcentajes de sus ingresos al caro y caótico transporte de esta ciudad. A fortalecer la OMSA se ha dicho…o Un amigo me hace una pregunta incómoda: que le diga cuáles jugadores de béisbol que llegaron a militar en Grandes Ligas estuvieron por aquí entre 1951 y 1954, en los días del béisbol romántico. Ha pasado mucho tiempo de eso, más de medio siglo, y pido excusas por los olvidos. Que recuerde, el Licey contó con los servicios del lanzador Ewell Blackwell, apodado El Látigo, un ganador de 20 juegos con Cincinnati en sus días de gloria y con la estrella boricua de Luis Rodríguez Olmo. El Escogido trajo a Dick Wakefield, que jugó con Detroit, a Roy Cullembine y al lanzador Joe Page, que vistieron la franela de los Yankees. Si la memoria no me falla, Carlos -Patato- Pascual y Rogelio -Limonar- Martínez, que jugaron con las Estrellas, vistieron brevemente la franela de Washington. Y como dato curioso, con las Aguilas jugó el jardinero Mizell Platt, que cerró filas con Estados Unidos en la primera serie mundial de béisbol amateur, celebrada en 1939, contra Inglaterra. ¿Complacido?