Coctelera

Muy buenos días  tenga usted, mi querido Magino. No puedo dejar de conversar con usted alrededor de la designación de Felipe Rojas Alou como piloto del equipo dominicano que participará en marzo del 2009 en un mundial de béisbol profesional.

Esa designación debe llenarnos a todos de satisfacción pues nuestro Felipe es lo que se llama un hombre del béisbol. Pero escoger a Felipe para esa delicada posición es, también, el reconocimiento a un dominicano ejemplar, a un hombre de una limpia trayectoria dentro y fuera de los diamantes….

Felipe  nació para convertirse en un atleta de excepcionales condiciones. Ignoro cuántos criollitos de la nueva ola  conocen  que Felipe se destacó en atletismo. Recuerdo que al comenzar 1954, Felipe tuvo destacada actuación en las competencias atléticas celebradas en el estadio de La Normal. El rudo muchacho de Haina, pese a su desarrollo físico, su gran tamaño y peso, poseía una gran velocidad y hubiese sido un excelente corredor de 400 y 800 metros planos. Donde verdaderamente impresionó Felipe fue en el lanzamiento de la jabalina, con un tiro final de 220 pies, un par de pies menos que la marca centroamericana, en esa época en manos del boricua Reinaldo Olivier. Felipe formó parte del equipo dominicano de atletismo que participó en los Centroamericanos y del Caribe celebrados en Ciudad de México en 1954. Creo que participó en la difícil prueba del pentatlón. ¡Y al año siguiente, otra vez en la Ciudad de los Palacios, era el cuarto bate del equipo de béisbol que ganó en los Juegos Panamericanos!….

Felipe  hizo carrera en las Grandes Ligas y fue un jugador de altos kilates, apreciado por sus managers y entrenadores y por sus compañeros. No le tocó bailar en la danza de los millones pero al tratarse de un hombre austero, no ha confrontado problemas económicos. Hay un rasgo muy especial en la carrera de Felipe y es que siempre jugó para los dominicanos, con su equipo Escogido. Aquí se fajaba de campana a campana, sin tomar en cuenta que había consumido más de 400 turnos en las mayores. Eso también hacían entre otros, sus hermanos Mateo y Jesús y en menor escala su hijo Moisés, a quien las lesiones han evitado su conversión en un súper astro….

Felipe  siempre fue un jugador inteligente, que aprendió todos los secretos del deporte y eso fue muy bien observado por los regentes de los clubes. Por eso, cuando se produjo su retiro como jugador fue aprovechado en las Menores, hasta que llegó a los clubes grandes, dirigiendo al Montreal y a los Gigantes. Y varias veces, desde luego, a su querido Escogido. Nadie mejor que él, pues, para dirigir en el 2009 a sus compañeros dominicanos en el mundial. ¡Se ha honrado a quien honor merece!