Coctelera

El presidente  Leonel Fernández debe haber retornado muy contento de su viaje a Maracaibo, Venezuela, para asistir a la reunión de Petrocaribe. El mandatario quisqueyano conversó con el presidente venezolano Hugo Chávez Frías y, al parecer, acordaron realizar negociaciones que harán gravitar, con más fuerza, la influencia de la patria del Libertador en la de Duarte. No se puede pasar por alto el anuncio dominicano de que Venezuela realizará trabajos de exploración y explotación de bauxita en Pedernales. El mineral será trasladado a la nación sudamericana, donde será procesado…

El meollo  de las conversaciones sostenidas por el presidente Fernández en Venezuela giraron, como había que esperarlo, alrededor del petróleo y de la Refinería Dominicana del oro negro. Desde que el gobierno dominicano decidió adquirir las acciones que posee la Shell en dicha refinería, se podía presumir que la planta de Haina se involucraría en negociaciones con Petróleos de Venezuela, S. A. (PDVESA). Ahora se avisa la decisión de que la Refinería participe en la exploración y explotación de la franja del río Orinoco, donde se han descubierto riquísimos yacimientos y donde laboran empresas de Inglaterra, Estados Unidos, China y Vietnam. Se supone que todo esto será aclarado con lujo de detalles, pues como se ha hecho, tan superficialmente, no hay quien lo entienda…

Se contempla  la posibilidad de que  PDVSA se convierta en accionista de la Refinería, a fin de ampliar la instalación “o hacer una nueva”. Cierta confusión puede crearse, pues mientras se informa que el presidente Fernández ofreció que PDVSA se convirtiera en accionista de Refidomsa, funcionarios dominicanos señalan que Venezuela podría adquirir la totalidad de las acciones de la instalación local. Este sería, amigo Magino, el punto neurálgico en cualquier negociación en ese sentido. No ponemos en duda la buena fe, la buena voluntad de los venezolanos en los negocios petroleros que realice con nuestro país. ¡Eso nunca! Por una cuestión de principios el Estado dominicano no puede amarrarse, en un asunto vital, a un Estado extranjero aunque se llame Venezuela. El gobierno pagará a la Shell nada menos que 110 millones de dólares por sus acciones. Esa suma, hoy mismo, representa la octava parte de nuestra deuda con Petrocaribe. Es decir, si el gobierno se dispusiera a vender Refidomsa a los venezolanos, éstos, con una simple nota de crédito resolverían la situación, siempre que recibieran la anuencia del gobierno quisqueyano. Para procesar 50,000 barriles diarios de crudos venezolanos tenemos que decirle adiós a la Shell. Pero eso no significa que, en lo adelante,  se tenga que cantar a tiempo completo que se nació en el Arauca vibrador.