Coctelera

Buen día, mi querido Magino. Tengo para decirle que ya que los evangélicos mantienen en el aire el tema del Concordato con la Santa Sede, firmado por el dictador Rafael L. Trujillo a nombre del Estado dominicano, vale decir que este discutido instrumento tiene fecha de 1954, y desde tres años antes —en 1951— valientes dominicanos se opusieron, públicamente, al mismo. Hace unos días escribí que uno de esos dominicanos fue el licenciado Rafael F. Bonnelly, un prestigioso abogado. Bonnelly con el paso de los años, fue presidente del Consejo de Estado y de la República. Al manifestar su rechazo de que se suscribiera un Concordato, el licenciado Bonnelly terminó así su exposición: “Sin conflicto que resolver y sin asunto que reclama una contratación, porque la Iglesia lo tiene todo, de proyectarse un Concordato éste necesariamente tiene que contemplar la posibilidad de establecer restricciones a la disolución del matrimonio por medio del divorcio (…) Dejar las cosas como están si están bien me parece una medida prudencial”…   El prestigioso historiador y abogado, Ramón Lugo Lovatón compartió, en la encuesta hecha por El Caribe —con el evidente visto bueno de Trujillo— los criterios expuestos por el licenciado Bonnelly. El licenciado Lugo Lovatón escribió: “La Iglesia dominicana ha tenido siempre sitio preferencial y ningún gobernante dominicano ha hecho, dentro de la soberana potestad del Estado, mayores y más altos reconocimientos a muestra Iglesia y a la de Roma, que nuestro presidente Trujillo. “Dejar las cosas como están si están bien me parece una medida prudencial” ha escrito el licenciado Rafael F. Bonnelly, con relación a esta encuesta. Juzgo que está en lo correcto”. Amén…   Caro Magino, el chusco me hace este cuento: “El hombre observa que su hijo de nueve años es más “vivo” de la cuenta. Y le pregunta: “-Qué vas a hacer cuando seas grande, querido hijo? ¿Serás guardia, cura, diputado o senador?”. El muchacho se queda calladito por un momento. Luego mira a su padre de arriba a abajo y le responde: “No papi, voy a ser miembro de un consejo de directores de cosas del Estado. Allí se ganan dietas que van desde los 10,000 a 75,000 pesos por sesión, con dos sesiones mínimas al mes. Además, se puede obtener créditos por diez millones de pesos y a tasa preferencial”…   Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, un obispo al que no se le mueve la recta, que parece no pasa todo el tiempo en Santiago para que los “intereses tradicionales” no le jodan mucho la pista, se pronunció a favor del Código Procesal Penal, aún cuando favorece, juiciosamente, que se le hagan las modificaciones de lugar. El valiente prelado tiene más razón que el carajo…   Magino, llega el momento, aunque un chin tarde, para felicitar al “madrugador” Rafael Gómez Acevedo, quien acaba de recibir el micrófono de oro otorgado por sus colegas asociados. Gómez Acevedo, hoy pastor evangélico, fue un locutor de fuste, durante años, y su programa para despertar la gente bien tempranito hizo historia. Como locutor comercial se le recuerda en distintas emisoras de la capital. El Coctelero lo recuerda en HIN, HIZ Y HI5K. Congratulaciones a Rafaelito y a Thelma Nuris…   En un proyecto habitacional desarrollado por el presidente Balaguer en 1966, el de Honduras, se cobraba seis pesos mensuales por vivienda, pagaderos a Bienes Nacionales. Creo que ese fue el primer proyecto popular de Balaguer, en terrenos del antiguo Escuadrón de Caballería del Ejército. Aunque usted no lo crea, mi querido Magino, cuarenta años después hay gente que todavía debe o no ha pagado jamás. ¿Cree usted eso justo?…   Bien, viejo prepárese para que goce un buen fin de semana.