Coctelera

”El vicepresidente  de Guatemala, Rafael Espada, quedó entusiasmado con el Metro de Santo Domingo, hasta el punto de que tratará que en su país hagan una obra similar. Si el vice gusta, le recomendamos a su tocayo Rafael Espada Cintrón, quien le dirigiría una instalación de apaga y vamonos. Eso sí, de grado a grado”. Farmacia Mella…

Dígame  una cosa, Magino, ¿alguien puso en duda, alguna vez, la lucha de intereses que se desataría a la hora de aplicar el nuevo sistema de seguridad social, pomposamente llamado “seguro universal”? Si algún ser humano no dudó, pues a elegirlo el pendejo del año. Optimista por naturaleza, creo que hemos logrado avances en la materia aun cuando falta mucho pero mucho terreno por recorrer. Eso sí, hemos obtenido un seguro de malacrianzas que le zumba la manigueta. El sector público ha sido ambivalente y después de muchas posposiciones para poner en marcha el seguro familiar de salud, en más de una ocasión le han quebrado el pulso para que eche decisiones hacia  atrás.

El llamado sector privado, prepotente como siempre, desafía al oficialismo y llega hasta decir que no acatará resoluciones dictadas por organismos con calidad para hacerlo. Entiendo muy bien que en caso de desacuerdo, las partes traten de conciliar intereses, pero de ahí a las bravuconadas hay mucha diferencia. Los asegurados, los que pagan, confrontan muchos problemas para lograr un buen servicio, mientras bancos y compañías privadas se dan gusto con el dinero de los trabajadores y éstos permanecen indefensos por la falta de verdaderos sindicatos que defiendan sus intereses…

No sé por qué,  don Magino, hay gente que tilda de ilegal el contrato por virtud  del cual el Estado arrienda a una firma privada el hotel Montaña, de Jarabacoa. Fíjese bien, el hotel es arrendado por 35 años y se concede a los arrendatarios un período de gracia de diez años. Se me olvidaba decirle que el Estado percibirá una suma respetable al mes, dos mil dólares, a contar del 2017. Me atrevo a apostar a que vienen las promesas de reconstruir el hotel, de invertir millones en su mejoramiento. Algo más o menos igual a lo que hizo el primer gobierno del doctor Balaguer cuando entregó el Hispaniola a una compañía fantasma denominada Trusco, dirigido por unos esposos de apellido Yamín. La señora Yamín después fue nombrada por Balaguer como embajadora en las Naciones Unidas. Sin duda, el Estado tiene una gran capacidad de negociación, aunque suele sacrificarla en aras de un turismo sano…

Felicitaciones  a los santiagueros en el 513 aniversario de la fundación de su gran ciudad, especialmente a Radhamés Virgilio, quien ama tanto a Santiago, que viaja allí para limpiar los zapatos.