Coctelera

Este país  es difícil de entender. Una de las cosas que llama la atención, mi querido Magino, es cuando autoridades denuncian violaciones a la ley, como si se tratara de oposicionistas, en vez de proceder con energía a enderezar los entuertos. Ahora mismo el jefe del Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (Cesfront), general Gustavo Jorge García, afirmó que el tráfico de haitianos por la frontera es más preocupante que el de los narcóticos, de armas de fuego y de alimentos.

Hasta aquí, podría considerarse que esa es una apreciación muy personal del jefe militar. Pero acto seguido el general Jorge García deplora que “detrás de todo esto estén involucradas autoridades del gobierno dominicano”. ¡Eso sí que le zumba el güiro! El alto oficial va más lejos cuando expresa que esas mismas autoridades, en contubernio con bandas organizadas, trabajan en el tráfico de haitianos e impiden la labor de los soldados. Remata con la afirmación de que los extranjeros, para cruzar la frontera, pagan la suma de tres mil pesos…

Se supone  que cuando un oficial del rango de Jorge García afirma que “autoridades del gobierno dominicano” están complicadas en estas vagabunderías, es porque esas autoridades son identificables y tienen que disponer de mucho poder, cuando nada menos que un general de las Fuerzas Armadas tiene que cruzarse de brazos ante gente que le impide a los soldados cumplir con su deber. Esta denuncia es sumamente grave y solo el poder político puede buscar los correctivos de lugar. ¡O nos jodimos!…

Brasil  y República Dominicana mantienen excelentes relaciones diplomáticas y comerciales. Bancos brasileños financian obras aquí y ahora se habla que las dos naciones instalarán una planta para producir etanol. Y ya se habla hasta de crear un centro para la enseñanza del portugués. Eso recuerda,  que hace muchos años que el portugués era materia en el primer y segundo años de bachillerato. Todo eso comenzó cuando Estados Unidos se negó a vender armas, buques y aviones a la dictadura de Rafael L. Trujillo. Éste, valiéndose del entonces marido de su hija Flor de Oro, Antenor de Mairikyn Vega, pudo comprar las armas en Brasil y pilotos sudamericanos vinieron a entrenar a sus colegas criollos. Trujillo, entonces, dispuso que el portugués fuera enseñado en el bachillerato. Recuerdo dos maestros de portugués, el profesor Cluét y una robusta profesora conocida como “La Menina”….

¿Qué dejarán  flotar el precio del pan? El que seguro flotará es el pan de agua?”.

Caribe Tours  no cabe aquí porque tiene guaguas de calidad, limpias, que ofrecen un excelente servicio. Lo que necesitamos son más voladoras de las que tienen jodido el tránsito  en la capital.