Coctelera

“Rectificación:  Hugo Chávez Frías, el controversial presidente de Venezuela, afirma que no cortará la venta de petróleo a Estados Unidos, a menos que ese país le ataque. Se confirma el refrán de que perro que se traga un hueso, sabe el ancho de…la carretera de Maiquetía a Caracas”. Farmacia Mella…

El presidente  de la Conferencia del Episcopado Dominicano, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, considera que el liderazgo político nacional debe elaborar una agenda contentiva de un programa de desarrollo y firmar un pacto que lo comprometa al fiel cumplimiento de dicho programa. El prelado expresó que monseñor Agripino Núñez Collado tiene un anteproyecto para cubrir esos temas…

Mire,  mi querido Magino, cabe suponer que la sociedad dominicana, en líneas generales, está harta de oír al llamado liderazgo político hablando pendejadas por los cuatro costados y gastando el dinero a manos llenas en campañas llenas de necedades. Los insultos y las acusaciones matizan un discurso que luego mezclan con una demagogia barata al formular las promesas más inverosímiles. Pena y vergüenza deben dar los “métodos” que se utilizan para burlarse de las clases más necesitadas a las que se ofrecen villas y castillos de sonreírle el triunfo en las urnas, pero no explican cómo podrán resolver en cuatro años, problemas que vienen arrastrándose desde el mismo nacimiento de la República…

Eso sí,  Magino, el liderazgo se bate en una campaña de dimes y diretes, responsabilizándose uno al otro de los males que afligen a la nación. ¿Cómo es posible, mi querido amigo, que el liderazgo nacional sea tan seso hueco que no alcanza a comprender que el problema energético dominicano reclama un esfuerzo colectivo que nos lleve a soluciones que beneficien el país y echen por la borda los intereses malsanos que hacen fortunas con la crisis que abate a los más necesitados…

A veces  cualquiera se pierde cuando escucha a líderes políticos empleando un lenguaje que espanta, usando groserías muy poco dignas en gente que desea influir en las grandes masas. ¿Es que acaso el liderazgo es tan obtuso que no se da cuenta, por ejemplo, que los cargos de “indelicadezas” de que se valen para fustigarse entre sí, cuanto logran en la clase pensante –fatalmente en minoría– es llegar a la conclusión de que no hay diferencia entre uno y otro de los acusados?