Coctelera

¡Saludos,  carísimo Magino! Vamos a comenzar hoy una semanita laboral que puede ser un tanto dura y que tiene un factor común: el gasoil. La federación de transporte que conduce Juan Hubieres, identificada como Fenatrano, afirma que el gobierno engaña a los transportistas con la entrega del gasoil, el gasoil subsidiado desde luego, pues envía el 95 por ciento del combustible a empresas que nada tienen que ver con la movilización de pasajeros.

En vista de eso, Fenatrano anuncia paros escalonados para el día de hoy. Los paros, viejo carejete, serán “sorpresivos”, lo que más jode el transporte. Por el otro lado, amigo mío, el secretario de Industria, el amigo Melanio Paredes, expresa que no le temblará el pulso para garantizar el suministro de combustibles a la ciudadanía. Y es que la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolina (Anadegas) dejó entrever que paralizaría la venta de combustibles al público si el gobierno no le pone fin al trasiego de gasoil subsidiado. El secretario Paredes manifestó que hasta el Ejército Nacional se usaría para garantizar la venta de combustibles. Mire, Maginito, el gobierno decidió subsidiar el gasoil con 32 pesos el galón, para evitar el alza en el precio del transporte. Pero como ocurre siempre con los productos subsidiados, grupos de vivos con el favor oficial se dan gusto con sus vagabunderías. ¿Cuándo acabaremos con estas vainas?…

Magino,  no juguemos con las situaciones que se presentan en la línea fronteriza que nos separa de Haití. En Dajabón se ha venido denunciando que bandas formadas por haitianos cruzan la frontera y se apoderan de ganado vacuno que llevan a su país. No olvide, viejo Magino, que el Masacre se pasa a pie. Pues bien, ahora tenemos que un grupo de dominicanos, armados, penetró a territorio haitiano y allí se apoderó de reses y de caballos que trajeron para acá. Los ganaderos quisqueyanos han dicho que retendrán ese ganado, hasta que desde Haití devuelvan la reses que les han robado en las últimas semanas. Pero ahí no terminó todo, ya que haitianos entraron a territorio nuestro, donde secuestraron dos choferes del patio, con el alegato de que no los devolverían hasta tanto el ganado tomado a la fuerza por criollos fuera devuelto. Gestiones de autoridades de los dos países lograron la puesta en libertad de los secuestrados. Hay que entender, don Magino, que se está ante un problema un tanto complejo y que reclama una labor de buena fe por parte de las autoridades haitiana y dominicanas. El robo de ganado y la penetración de haitianos para cometer actos reñidos con la ley ya ha sido causa de situaciones lamentables. ¿O usted cree, viejo Magino, que el brutal genocidio de haitianos en 1937 fue producto de una borrachera del dictador Rafael L. Trujillo?