Coctelera

“El empresario-sindicalista  Juan Hubieres dijo que hoy, entre otras “exigencias” que harán al gobierno está la de reclamar que se entreguen a los choferes todas las rutas que alimentarán el Metro. ¡Aleluya! ¡Aleluya! Y todavía hay gente creyendo que el rey de los timbales fue sepultado el martes último en La Habana”. Farmacia Mella…

Don Magino querido,  tengo para decirle que el nombre de don Manuel Corripio es sinónimo de trabajo. ¡Y que osen discutirme lo contrario algunos lingüistas que, precisamente, han roto sus relaciones diplomáticas y consulares con el trabajo para adoptar al Negrito del Batey como protector y guía. Don Manuel Corripio, caro Magino, salió de la Madre Patria muy jovencito y sin fortuna alguna. Su espíritu emprendedor lo guió “a un país colocado en el mismo trayecto del Sol”. En esta tierra acogedora, don Manuel Corripio rindió tributo permanente al trabajo ennoblecedor.

Poco a poco,  docto Magino, sin recurrir a maniobras reñidas con la ley, don Manuel Corripio fue haciéndose de un capital sólido, producto de un trabajo tesonero, de un gran sentido del ahorro y de un olfato innato para los negocios. Pero a don Manuel Corripio jamás se le fueron los humos a la cabeza. Hombre humilde, mantuvo siempre lo que le llaman “bajo perfil”. Su tiempo estaba consagrado al trabajo y a su familia. Dios lo premió con una gran mujer, su abnegada esposa doña Sara, para quien el trabajo era también parte integral de su vida…

Hoy, viejo Magino,  la Federación Dominicana de Comerciantes rinde un justiciero homenaje a Don Manuel Corripio con cuyo nombre bautizará la “Torre del Comercio” que proyecta inaugurar en octubre de 2009. La Federación, al honrar la memoria de don Manuel Corripio, se honra a sí misma, distingue a su socio fundador y nos recuerda que el amor a Dios, a la familia y al trabajo, son atributos que reclama la posteridad para colocar en el pedestal que merecen todos aquellos que se han ganado el derecho a que jamás se les olvide…

Viejo Magino,  vale decirle que Pepín Corripio, único hijo de don Manuel, dio las gracias a la Federación con la elocuencia que suele usar en estos casos. Pepín manifestó que su padre no le permitió que saliera un haragán “y me puso a trabajar desde pequeño”. Como la ley no tiene efecto retroactivo, no hay peligro alguno para la memoria de don Manuel ante la “acusación” formulada por Pepín, de que le pusieron a bajar el lomo “desde pequeño”. Cuando eso pasó, no existía la ley que “protege a los niños, niñas y  adolescentes”. Ni existían tantas entidades que alegan que protegen la familia y cuanto hacen es debilitarla o disolverla.