Coctelera

Primero que todo, mi querido Magino, debo señalarle una cosuanita: un legislador perredeísta, vocero de su grupo, entiende que es necesario modificar la Constitución para limitar los poderes, que califica de casi dictatoriales, que concede el artículo 55 de la Carta Magna al jefe del Estado. ¡De nuevo volvemos con la vainita esa! Pero cualquiera se pregunta, viejo constitucionalista, ¿y por qué no hicieron eso los dinámicos legisladores perredeístas y su mariachi reformista cuando cambiaron cositas de la Carta Fundamental para permitir la funesta reelección presidencial? ¿O es que el dichoso artículo 55 solo es dictatorial cuando se está en la oposición?…

Bien, señor de los anillos, ya volvieron con la pendejada esa de reformar la Constitución para ´modernizarla´. Sobre todo, que quieren “modernizarla” a un año de las elecciones llamadas de ´medio término´, es decir, las congresionales y municipales. ¿Y por qué la prisa? ¿No sería mejor que ese trabajo se realizara después de esos comicios parciales? ¿Y no sería posible buscar una forma para que fuera una Asamblea Constituyente la que hiciera los cambios ´modernos´ que se dicen requerir?. Desde luego, Maginito cabe suponer que se logrará una mayoría para evitar que los actuales legisladores, como quienes no quieren la cosita, se prolonguen su mandato por dos años, para unificar los comicios con los presidenciales en el 2008. Los actuales congresistas fueron electos para ejercer por un período que vence el 16 de agosto del 2006 y como decía Velazquito cuando llevaba la cuenta a un gobierno perredeísta, “ni un día más”. Hay senadores, desprendidos ellos, que favorecerían la prolongación de su mandato por dos añitos aún cuando saben que eso representa un gran sacrificio de su parte…

Ya, mi querido Magino, voceros perredeístas y reformistas han dicho que favorecen las reformas a la Carta y eso se comprende, desde la óptica de esos grupos políticos. Pero no todo es consenso a nivel de legisladores. Tenemos el caso del senador por Samaná, Ramiro Espino, seguidor del recién formado PRSD de Hatuey, quien, en forma muy juiciosa, rechaza la modificación constitucional a un año de los comicios parciales. Espino entiende que debería ser el Congreso electo en el 2006 el que se aboque a cualquier reforma. Y dice algo que hemos dicho miles de veces, que abierto el proceso de cambios ni modo, los extremistas se podrían dar gusto…

Ahora bien, Maginito, después de las elecciones del 2006, si se quiere, se podría emprender el proceso para la ´modernización´, insistiendo en que se haga por medio de una Asamblea Constituyente. Que los reformadores de la Carta Magna no sean los mismos legisladores. Creo que ya el alto dirigente peledeísta Danilo Medina se pronunció a favor de una Constituyente…

¿Que hay muchos diputados y su número crece? ¿Que eso debe limitarse? A lo mejor hay que estar de acuerdo con eso. Pero, ¿no es acaso la irresponsabilidad congresional la culpable de todo eso? ¿O son los seminaristas los autores de la vagabundería esa de crear provincias a troche y moche? Y todavía hay gente que quiere que vengan más, en un país que debería tener el mapa de Casimiro de Moya…

Se vuelve a la vainita esa de que deben unificarse las elecciones porque el país no resiste comicios cada dos años. Eso es muy relativo, pues ¿acaso no resiste el país, durante cuatro años, a los legisladores que se da? La separación de las elecciones, dígase lo que se diga, constituyó un logro de la modificación constitucional que se le impuso al Doctor cuando éste quería hacer tremendo pisa y corre en las elecciones de 1994, elecciones que desembocaron con la reducción a dos años del período presidencial (hasta 1996) y la proscripción de la reelección del jefe del Estado, algo que se ha hecho evidente que favorece este pueblo. Los resultados de los comicios del año pasado así lo prueban. ¿Que la economía se resiento por las elecciones cada dos años? Resentida esta ella por otra clase de vagabunderías y no precisamente electorales. Lo que pasa, Magino, es que hay unos turpenes que gustan ir en el carro de los candidatos presidenciales, pues en sus demarcaciones son puros ceros a la izquierda y gustan de ser impuestos por la burrocracia. Mire, Maginito, en este país cargado de problemas, y con muchos otros pintando en el horizonte, lo mejor es dejar la Constitución tranquilita hasta después del 2006. Y suerte para los actuales legisladores que busquen la repostulación, no la prolongación.