Coctelera

Muy buenos días, mi querido Magino. Sean mis primeras palabras, como dijo una vez el Doctor para que le dieran cambimba, para excusar mi ausencia en el acostumbrado diálogo con Vuecencia. Disculpe mi precipitado viaje –no le he dicho a dónde ni se lo voy a decir, para joderlo– pero el mismo fue necesario para reparar el pinche de una goma. Hasta ahora, felizmente, las cosas van por buen camino. Mucha falta que me hacía conversar con un carajete como vos, sobre todo de los sucesos electorales del pasado domingo en España….

Mire, viejito vagabundón, creo que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se alzó con la victoria por la madurez mostrada por el pueblo ibero, sacudido por una tragedia que ha costado centenares de víctimas inocentes. Ese pueblo dio una lección al Partido Popular (PP) y al presidente del gobierno José María Aznar, al rechazar, de manera enérgica y convincente, que se le hablaran mentiras, que se deformara la realidad, que se jugara, hasta cierto punto, con el dolor colectivo….

Horas después de la sacudida estremecedora, Aznar anunció que la responsabilidad del criminal atentado era obra de ETA, la organización vasca a la cual él ha enfrentado con decisión para contener los actos terroristas. Sin duda alguna, caro Magino, que el presidente español quiso capitalizar, políticamente, un hecho horrendo. Creyó que así aumentaría la precaria ventaja que le concedían las encuestas sobre el PSOE para las elecciones del pasado domingo. Ocurrió, sin embargo, que las mismas autoridades españolas se vieron en la necesidad de dar cuenta de que sus investigaciones conducían a responsabilizar del vulgar crimen masivo a Al Quaeda, la organización terrorista que está en las miras de los gobiernos más poderosos del mundo. La especie estalló como una bomba en toda España y no faltaron las manifestaciones en contra de Aznar y de su gobierno por hablar falsedades para lograr supuestas ventajas….

Las encuestas, Maginito, no fallaron. Falló Aznar con su política de último minuto. Hay que tomar en cuenta que esas encuestas nunca dieron al PP una mayoría absoluta de escaños a conquistar en el Parlamento y cualquiera diría que cuanto se hizo el domingo fue revertir los resultados, pues se dio, prácticamente, al PSOE el margen que se concedía al PP de Aznar. Hay que decir que Aznar, un hombre de derecha, aliado a la política exterior de Estados Unidos y Gran Bretaña, fue un gobernante que cumplió con la casi totalidad de sus promesas electorales, que creó el ambiente que garantizó una próspera economía a España. En la recta final, amigo Magino, se equivocó de lanzamiento, habló mentiras y muchos que iban a votar por su partido lo hicieron por el PSOE. A Aznar, Maginito, lo perdió la lengua, el peor castigo del cuerpo. En cuanto a las encuestas, ni modo, ahora hay quienes afirman que fallaron. No se quiere tomar en cuenta que esas encuestas, todo el tiempo, dieron al PP como ganador por estrecho margen. Y un trágico suceso, tres días antes de las elecciones, –observe bien, tres días– cambió la situación por completo….

España, mi querido Maginito, ha dado al mundo un gran ejemplo. Ha probado que cree en la democracia como sistema de gobierno. Refuerza, así, la línea política que ha seguido desde el fallecimiento del dictador Francisco Franco. Ha instaurado un sistema democrático y pudo hacerlo sin disparar un solo tiro para lograrlo tras la muerte del Caudillo. Los tiros se dispararon durante la terrible guerra civil que costó millones de víctimas a una nación que sí aprendió la lección. Contó con un rey seleccionado por Franco, pero quien muerto el dictador, mostró su decisión democrática todo el tiempo y contó con hombres que echaron las bases para desarrollar el sistema hoy imperante, con Adolfo Suárez a la cabeza y una oposición civilizada, incluyendo a un Santiago Carrillo que salió con un eurocromunismo con constructivo, cuando los comunistas subdesarrollados aún pensaban en José Stalin…..

Los resultados están a la vista de todos: un pueblo español, unido, estableció récord de votaciones días después de ser conmovido por el dolor. Y eligió un gobierno cuyo presidente no mostró temor alguno al censurar líneas políticas dictadas por el imperio norteamericano, incluyendo el bombardeo de Bagdad, al tiempo que anunciaba que los soldados españoles no permanecerían un solo día más en suelo de Irak, después del 30 de junio. Respeta el principio de continuidad del Estado, respeta los compromisos contraídos por el gobierno de Aznar, pero al mismo tiempo le coloca una banderilla a un presidente Bush que quiere reelegirse a la cañona y que deja establecido que no son verdades de a puño las que ha dicho en relación con Irak, sobre todo por la existencia de unas armas de `destrucción masiva` en poder de los iraquíes, que solo han existido en su mente y en la de los halcones que le acompañan dentro y fuera de los Estados Unidos.